Salas Parrilla, Miguel. “San Bartolomé Apóstol y los dichos de las danzantas de La Almarcha (Cuenca)”. Culturas Populares. Revista Electrónica 5 (julio-diciembre 2007).

http://www.culturaspopulares.org/textos5/articulos/salas.htm

 

ISSN: 1886-5623

Recibido: 01/12/07    Aceptado: 06/01/08

 

 

 

 

San Bartolomé Apóstol y los dichos de

las danzantas de La Almarcha (Cuenca)

 

Miguel Salas Parrilla

IES Manuel AzaĖa de Getafe (Madrid)

 

 

Resumen

En este artículo se pretende analizar la figura histórica del apóstol San Bartolomé, uno de los doce discípulos de Jesús. Para ello se recurre a diversas fuentes de documentación: los evangelios, los evangelios apócrifos y la tradición oral. Se estudia sus avatares iconográficos y se investigan los orígenes de su culto. Por último, se recogen los ecos que todavía se conservan, en el pueblo de La Almarcha (Cuenca), de los doce “dichos” a San Bartolomé.

Palabras clave

San Bartolomé, Natanael, diablesa, Belial, evangelios apócrifos, dichos, La Almarcha.

 

Abstract

The author attempts to analyze St. Bartholomew the Apostle, one of the twelve disciples of Jesus, as a historical figure. In this aim, several sources of reference are examined: the synoctic Gospel, the apocryphal gospels and the oral tradition. The article focuses on his varied iconography and searches for the reasons why. Finally, this publication also collects the four remaining octosyllabic verse lines dedicated to St. Bartholomew, originally twelve. These verses, called dichos, are still recited in the town of La Almarcha (Cuenca).

Key words

Saint Bartholomew, Nathanael, she-devil, Belial, apocryphal gospels, dichos, La Almarcha.

 

 

 

S

an Bartolomé fue uno de los doce discípulos de Jesús. Después de la muerte del maestro, predicó el evangelio y sufrió martirio. No hay unanimidad entre los autores sobre el tipo de martirio que recibió ni sobre los países en los que realizó su labor evangelizadora.

 


1. NOMBRES Y ETIMOLOGÍA

            Su nombre griego, Bartholomaios, procede de dos términos arameos: Bar = hijo de (como el árabe Ben), y Tholomay = Ptolomeo. De acuerdo con estos datos, el significado etimológico de su nombre en arameo es “el hijo de Ptolomeo”.

            En el evangelio de Juan aparece con el nombre de Natanael, que significa “regalo de dios”, y que parece que fue su verdadero nombre. El nombre de Bartolomé, que le dan los evangelios sinópticos de Mateo, Marcos y Lucas, es un sobrenombre o segundo nombre que se aĖade al nombre auténtico de Natanael, para distinguirlo de otras personas que llevaran el mismo nombre que él. Al decir que era hijo de Ptolomeo, ya no cabía ningún lugar a dudas. Hoy día este sistema de designación de las personas todavía sigue vigente en muchos países.

 

2. SAN Bartolomé en los evangelios

            En los tres evangelios sinópticos hay pasajes en los que Bartolomé, o Natanael, aparece como uno de los doce discípulos de Jesús. El relato más amplio sobre Natanael lo encontramos en el evangelio de Juan (1:43-51). Dice así:

 

Al otro día, queriendo salir hacia Galilea, encontró a Felipe, y le dijo Jesús: Sígueme. Era Felipe de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro. Encontró Felipe a Natanael y le dijo: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la Ley y los Profetas, a Jesús, hijo de José de Nazaret. Díjole Natanael: ņDe Nazaret puede salir algo bueno? Díjole Felipe: Ven y verás. Vio Jesús a Natanael, que venía hacia Él, y dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay dolo. Díjole Natanael: ņDe dónde me conoces? Contestó Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamase, cuando estabas debajo de la higuera, te vi. Natanael le contestó: Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel. Contestó Jesús y le dijo: ņPorque te he dicho que te vi debajo de la higuera crees? Cosas mayores has de ver. Y aĖadió: En verdad, en verdad os digo que veréis abrirse el cielo y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el hijo del hombre.

 

         El resto de la menciones de Bartolomé en los evangelios tiene relación con el episodio de la elección de los doce discípulos de Jesús: Mateo 10:3; Marcos 3:18; y Lucas 6:14.

            Según el evangelio de Juan (21:2), Natanael fue uno de los testigos de la aparición de Jesús en el mar de Tiberiades, cuando los Apóstoles estaban intentando pescar sin éxito.

            En los Hechos de los Apóstoles (1:13), Bartolomé aparece como uno de los Apóstoles que presenciaron la ascensión de Jesús a los cielos.

            En el evangelio apócrifo árabe sobre la infancia de Jesús, el apartado XXX ya habla de cómo el niĖo Jesús le salvó la vida a uno de los dos hijos gemelos de una madre (Santos Otero, 2005: 153).

 

XXX Un futuro apóstol

1. Otra mujer de la localidad tenía dos hijos gemelos. Ambos fueron atacados por la enfermedad. El uno murió y el otro se encontraba en muy mal estado. Tomó a éste su madre y se lo llevó a María, diciéndole: “ŃOh seĖora mía, socórreme, pues de dos hijos que tenía, el uno ha poco que lo sepulté y el otro está para morir. En este trance habré de rogar a Dios de esta manera: ŃOh SeĖor!, tú eres misericordioso, clemente y lleno de piedad. Tú me diste dos hijos; ya que me has quitado el uno, déjame al menos el otro”.

2. La Virgen María se compadeció al ver lo amargo de su llanto y le dijo: “Coloca a tu hijo en la cuna del mío y cúbrele con los vestidos de éste”. Púsole, pues, en la cuna donde Cristo reposaba, después que había cerrado ya los ojos y era cadáver. Y al perfume que exhalaban los vestidos de Jesús abrió el niĖo los ojos y se puso a llamar con grandes voces a su madre.  Después pidió pan y lo chupó. Entonces su madre exclamó: “ŃOh seĖora mía!, ahora reconozco que la  virtud de Dios habita en ti, ya que tu hijo devuelve la salud a sus semejantes al solo contacto con sus vestidos”. Este niĖo devuelto a la vida es aquel que en el evangelio lleva el nombre de Bartolomé.

 

         Entre los evangelios apócrifos sobre la pasión y resurrección de Jesús hay un evangelio, conocido como El evangelio de Bartolomé, en el que éste es el protagonista que interpela a Jesús, a María y al diablo.

            Bartolomé hace una serie de preguntas a Cristo resucitado. Le sugiere que le revele los misterios del cielo, y también le pregunta: “Comunícame, SeĖor, dónde fuiste desde la cruz”. Jesús responde: “Cuando desaparecí de la cruz, es que bajé al infierno para sacar de allí a Adán y a todos los que con él estaban, accediendo a la súplica del arcángel Miguel” (Santos Otero, 2005: 287).   

            San Bartolomé en este evangelio no sólo es el interlocutor de Cristo, sino que en uno de los pasajes es el único Apóstol que se atreve a preguntarle a la Virgen María sobre cómo concibió a Jesús. María le previene del peligro de contarle tal secreto, Bartolomé insiste, y María comienza el relato con el aviso del Ángel; pero, inmediatamente, de su lengua comenzó a salir fuego, por lo que el misterio no fue revelado.

            Finalmente preguntó a Jesús sobre Belial, el adversario de los hombres, y le pidió que le fuera mostrado. Se abrió la tierra, apareció el abismo, y en él el demonio o Belial. Bartolomé quedó asustado ante su presencia, pero Jesús le animó. “Písale la cerviz y pregúntale cuanto quieras”. Bartolomé le pregunta sobre el origen de su nombre, cómo fue creado, por qué cayó en el infierno, y cómo se las arregla para embaucar a los hombres. Belial, atado con cadenas de fuego, de mala gana responde a las preguntas del Apóstol. Este episodio del dominio e imposición de San Bartolomé sobre Satanás, que nos describe el evangelio apócrifo, probablemente sea la razón de que en la iconografía se muestre al santo controlando a una diablesa que lleva a su lado derecho y que representa los poderes del mal.

 

3. Datos históricos sobre su vida

            Pocos son los datos supuestamente históricos de los que disponemos sobre la vida de San Bartolomé. Estos datos proceden de los evangelios, del obispo Eusebio de Cesarea, que vivió en el siglo III después de Cristo, y de la tradición oral.

            Natanael era natural de Galilea, amigo de Felipe, que fue quien le puso en relación con Jesús. Como la mayoría de los Apóstoles, abandonó a Jesús durante el crítico episodio de la pasión, pero, una vez que recibió al Espíritu Santo en Pentecostés, sintió el valor suficiente para predicar el mensaje de Jesús por cuantos sitios visitó.

            Según la Historia eclesiástica de Eusebio de Cesarea, Bartolomé predicó en la India, donde dejó una copia del evangelio de Mateo. También dice la tradición que predicó en Mesopotamia, Persia, Egipto, Licaonia, Frigia y Armenia, donde finalmente fue apresado y sufrió martirio  en la ciudad de Albanópolis, en la costa occidental del mar Caspio.

            Su martirio y muerte se atribuyen a Astiages, rey de Armenia y hermano del rey Polimio, que San Bartolomé había convertido al cristianismo. Como los sacerdotes de los templos paganos, que se estaban quedando sin clientela, protestaran ante Astiages de la labor evangelizadora de Bartolomé, Astiages mandó llamarlo y le ordenó que adorara a sus ídolos. Ante la negativa de Bartolomé, el rey ordenó que fuera martirizado en su presencia, hasta que renunciase de su dios o muriese.

            Las versiones acerca de su muerte son muy variadas. Se ha dicho que fue crucificado con la cabeza hacia abajo, que fue desollado, muerto a garrotazos, y que se le cortó la cabeza. También se ha dicho que pudo haber sufrido, acumulándolos, para incrementar su sufrimiento, todos estos tormentos: primero fue apaleado, después crucificado, luego desollado y, por último, decapitado.

            Dice la tradición que su cuerpo fue encerrado en un cofre de plomo y echado al mar, pero, en lugar de hundirse, las olas lo empujaron hacia la isla de Lipari, cerca de Sicilia. Según relata San Gregorio de Tours en su obra De gloria martyrum, al apoderarse de esta isla los sarracenos, sus huesos fueron trasladados a Benevento en el aĖo 808. A finales del siglo décimo (983), siendo emperador Otón III, sus restos fueron trasladados a Roma y sepultados en la iglesia de San Adalberto, en la isla del Tíber, que cambió su nombre por el de San Bartolomé in Insula.

 

4. HISTORIAS Y LEYENDAS

            En torno a la gran mayoría de los santos se cuentan unos relatos en los que es difícil separar la historia auténtica del mito y de la leyenda.

            Como muestra citaremos dos leyendas acerca de San Bartolomé, entresacadas  de la gran compilación de vidas de santos que lleva el nombre de La leyenda dorada (1987: II, 527), y que fue puesta por escrito, en el siglo XIII, por Santiago de la Vorágine.

            Después de que Astiages mandara martirizar a San Bartolomé, “los paganos al ver los muchos milagros que el Apóstol hacía en el lugar en el que estaba sepultado, exhumaron sus restos, los metieron en una caja de plomo y los echaron al mar”. Pero, en lugar de hundirse, la caja flotó, y acompaĖada de las cajas de otros cuatro mártires, llegó hasta la isla de Lipari, próxima a Sicilia, donde sus habitantes le recogieron con regocijo y le dieron sepultura.

            Cuando los sarracenos invadieron la isla de Lipari, destrozaron su sepulcro y dispersaron sus huesos. Una noche, San Bartolomé se apareció a un monje y le dijo: “Levántate y recoge los restos de mi cuerpo que los sarracenos han desparramado por el campo”. Como el monje le expusiera al santo la dificultad de cumplir tal tarea, pues el campo estaba lleno de huesos diversos, San Bartolomé le indicó cómo había de proceder para reunir sus huesos. “Harás la tarea de noche y verás cómo, en medio de la oscuridad, algunos de ellos brillarán como ascuas; ésos son los míos; ésos, y no los que no brillen”. El monje recogió estos restos y los envió a Benevento a bordo de una nave.

 

5. Iconografía

            Las representaciones de los primitivos cristianos sobre el santo se centraban en su figura, y de su brazo izquierdo colgaba su piel, en la que se observaban con nitidez cabeza, pies y manos. Así es como lo representó también Miguel Ángel en el juicio final de la Capilla Sixtina de Roma.

 

Detalle del Juicio Final de Miguel Ángel donde aparece Bartolomé sosteniendo su piel

 

San Bartolomé representado en la Capilla Sixtina del Vaticano

 

En las representaciones posteriores hay dos elementos que nunca faltan: el cuchillo y un libro. El cuchillo es una clara referencia al instrumento que fue utilizado para desollarlo vivo. El libro puede tener dos significados: el primero es el evangelio que él se encargó de predicar y extender. El segundo puede hacer referencia a la encuadernación de los libros antiguos, que casi siempre se realizaba con piel de animales.

 

6. EL CULTO A SAN BARTOLOMÉ EN LA PROVINCIA DE CUENCA

            En la provincia de Cuenca hay varios pueblos que tienen a San Bartolomé como patrón, o que le han dedicado una iglesia o ermita (La Almarcha, Belmonte, Los Hinojosos, Casasimarro, Villarejo de la PeĖuela, Laguna del Marquesado, Cólliga, etc.). En casi todos ellos, al lado derecho del santo, y atada a él con una cadena, hay una diablesa. Las posibles razones sobre los orígenes de esta representación fueron expuestas anteriormente. Parece ser que a San Bartolomé se le atribuyen ciertas dotes de control de los poderes del maligno, y también de las tormentas (que las tradiciones populares suelen atribuir al designio nefasto de las fuerzas del mal), con los desastrosos efectos de sus rayos y granizo, que pueden matar a hombres y animales y arruinar las cosechas. Por ello, cuando en los meses de verano hay una fuerte tormenta, las ancianas de La Almarcha suelen decir: “San Bartolomé bendito, pon tu cuchillo de por medio para que no caiga rayo en mi casa ni el granizo arruine nuestras cosechas”.

 

 

 

Bronce con la imagen de San Bartolomé adquirido a un anticuario por el cura párroco de La Almarcha, don Zenón Salas Chicano

 

 

 

 

         Otro testimonio de la relación que existe entre San Bartolomé y las tormentas lo encontramos también en el inconsciente colectivo de los almarcheĖos. En los días previos al 24 de agosto, cuando suelen azotar fuertes ventiscas, los almarcheĖos tienen la costumbre de decir: “Ya se le ha escapado la diablesa a San Bartolomé”, con lo que hacen referencia al hecho de que, en ese aĖo, el santo no ha logrado controlar debidamente los poderes del mal, atribuidos al demonio que lleva a sus pies.

En algún pueblo, como en la antigua ciudad hispano-romana de Segóbriga, sus habitantes debieron sentirse irritados contra el santo, y decidieron sustituirlo por otro patrón. En las excavaciones efectuadas cerca de la actual ermita y termas, se encontró una imagen rota de San Bartolomé que había recibido malos tratos.

 

Procesión de San Bartolomé en La Almarcha

 

 

 

         Según la tradición, basada en testimonios de Eusebio de Cesarea  y San Isidoro de Sevilla, el origen de la diablesa al lado de San Bartolomé se debe a la victoria de este sobre el  ídolo Astaroth y sobre sus sacerdotes en Armenia. Cuando San Bartolomé demostró que Astaroth no era ningún dios con poder curativo sobre los enfermos que allí acudían a curarse, este enmudeció, y de su estatua salió un demonio negro atado con cadenas que confesó el engaĖo a que tenía sometidos a los habitantes de Armenia y que había quedado encadenado como consecuencia de la predicación de San Bartolomé, Apóstol del dios verdadero.

            Enterado de este acontecimiento, el rey Polibio de Armenia le mandó llamar para que curase a su hija, que estaba endemoniada. Al ser testigo de la curación de su hija, el rey quiso pagarle al santo con riquezas, pero éste las rechazó y, después de su sermón, se convirtieron al cristianismo el rey (que abdicó) y los habitantes de la ciudad. El sucesor en el trono fue Astiages, que se mantuvo en el paganismo y ordenó el martirio de San Bartolomé instigado por las protestas de los sacerdotes de los templos abandonados.

         A nosotros la relación de San Bartolomé con la diablesa nos parece que puede fundamentarse en el evangelio apócrifo de Bartolomé, en el que éste, con el auxilio de Jesús, controla a Belial y le obliga a confesar toda su historia y sus malas artes.

            En el pueblo de La Almarcha la diablesa está doblemente cargada de simbología. Al otro lado de la loma de la ermita de San Bartolomé está el pozo Airón, en el que, en tiempos de los romanos, fue adorado el dios prerromano Airón, dios terrorífico relacionado con las aguas profundas y con la muerte, hasta el punto de que la expresión “pozo Airón” equivale a pozo profundísimo o a “lugar del irás y no volverás”, que es como lo interpreta Miguel de Cervantes en su Viaje al Parnaso.

Como los cristianos primitivos tenían la costumbre de construir una iglesia o ermita en el lugar donde previamente había sido adorado un dios pagano, por ello construyeron los almarcheĖos la ermita de San Bartolomé al lado del lugar en el que previamente había sido adorado el dios Airón, al que continuaron considerando como un demonio peligroso que se encarna en la diablesa que San Bartolomé lleva atada a su lado derecho. Ninguna consideración ha de dársele a la teoría que pretende explicar la ubicación de la ermita, en el lugar donde se halla, por el hecho de que San Bartolomé se apareciera allí a un pastor sobre una zarza ardiendo, como mantiene la tradición.

 

 

 

Ermita de San Bartolomé en La Almarcha

 

 

 


7. FESTIVIDAD Y Patronazgo

           No hay unanimidad con respecto a la fecha en la que se celebra la festividad de San Bartolomé. Para los griegos, coptos, sirios y visigodos se celebraba el 11 de junio. En el martirologio de San Jerónimo se da la fecha del 13 de junio; los armenios la celebran el 8 de diciembre; y los latinos y espaĖoles el día 24 de agosto, fecha de su traslación a la iglesia romana en la que se supone que se hallan sus restos.

            Ya hemos mencionado que a San Bartolomé se le invoca para que nos proteja contra las tormentas, pero, además, es patrón de varios oficios, entre ellos los de carnicero, fabricante de libros, guantes, pieles y zapatos, pues todos ellos se relacionan con la piel de los animales, piel que a él le quitaron cuando le desollaron vivo. En algunos sitios, también es patrón de mercaderes de queso, viĖadores, albaĖiles y otras profesiones.

            Tanto en EspaĖa como en Sudamérica y en otros países existen multitud de iglesias y de ermitas dedicadas a San Bartolomé. En EspaĖa citaremos dos. En LogroĖo (La Rioja) existe una iglesia románica, del siglo XIII, dedicada a San Bartolomé. Su fachada principal, de estilo gótico, es posterior, y en ella encontramos esculpidos relieves que describen episodios de la vida del santo. En Torreblanca (Castellón), la iglesia parroquial tiene una cúpula del siglo XVIII en la que también hay pasajes de la vida del santo que fueron representados por Joaquín Oliet.

 

7. Los dichos a San Bartolomé en La Almarcha

            El día 23 de agosto, víspera de la festividad de San Bartolomé, el pueblo de La Almarcha iba en procesión para traer el santo a la iglesia parroquial durante las fiestas patronales. Al llegar a la ermita, tras sacar al santo y dejarlo reposar en sus andas, doce danzantas (una por cada Apóstol o por cada mes del aĖo) se dividían en dos filas de seis muchachas que danzaban en torno al santo bajo las órdenes del botarga y el sonido de “la pita”. Después de la danza, cada danzanta se arrodillaba ante la imagen de San Bartolomé y le recitaba su “dicho”, que solía estar dispuesto sobre el molde métrico de cuartetas octosílabas de factura vulgar.

            Los “dichos” fueron doce, tantos como las danzantas, pero sólo hemos logrado recuperar cuatro de ellos, y de alguno tan sólo unas estrofas incompletas. Estos son los cuatro dichos recuperados (después de entrevistar a cuatro octogenarios) en un ardua labor de trabajo de campo realizada en el verano de 1979:

 

Dicho referido por Ignacio Parrilla Guijarro

                        1. San Bartolomé bendito

                             a tus plantas me arrodillo;

                             por ser la primera vez,

                             vengo a decirte mi dicho.

                         2. Glorioso Bartolomé

                             que nos miras con amor,

                             y en todos nuestros apuros

                             nos vale tu protección.

                         3. Humillada está en la tierra,

                             con el corazón rendido;

                             yo te pido que nos libres

                             de ese dragón atrevido

                             que tenéis a vuestros pies

                             con la cadena oprimido.

                         4. Los vecinos de La Almarcha,

                             llenos de esperanza y fe,

                             todos dirán a una voz.

                             ŃViva San Bartolomé!

 

El primero de los dichos me lo contó, en 1979, mi tío-abuelo Ignacio Parrilla, quien recordaba oírselo recitar a su hermana Josefa, que era una de las danzantas.

En la versión original se decía: “Humillada está la tierra”. Yo introduzco la preposición “en”, con lo que se cambia el sentido de la frase, haciendo referencia a la diablesa, a la que luego él llamaba “adragón” por tener forma de dragón y no serlo. En la versión original, que convierte el error en una metáfora, la humillada es la tierra como planeta, y no la diablesa.

 

Dicho referido por la danzanta Irene Granero

                         1. Hermoso Bartolomé,

                             a tus plantas me arrodillo

                             para decir mi oración,

                             SeĖor, licencia os pido.

                         2. Yo comienzo con vergüenza,

                             porque yo nunca me he visto

                             delante de tanta gente

                             por la fe de Jesucristo.

                         3. Que mi gusto es el danzar,

                             para ir con mis danzantas,

                             para celebrar tus fiestas

                             vengo rendida a tus plantas.

                         4. Y a vosotros, hijos míos,

                             quiero,            si me dais licencia,

                             daros infinitas gracias.

                         5. El botarga nos enseĖa

                             la danza y el paloteo,

                             San Bartolomé bendito,

                             déjanos subir al cielo.

 

Dicho referido por Emilia Mena

                         1. San Pedro fue puesto en cruz,

                             y su hermano San Andrés,

                             y es verdad que San Esteban

fue también apedreado.

                         2. Pero San Bartolomé

                             es nuestro patrón y abogado,

                             y, aunque lo martirizaron,

                             fue predicando la fe.

 

                         3. En Galilea naciste,

                             en la India predicaste,

                             a Armenia luego pasaste

                             y a Apolonio convertiste.

                         4. Y así, con la fe cristiana,

                             dejó este pueblo el error.

                             San Bartolomé, por patrón,

                             toda La Almarcha te aclama.

 

Dicho referido por Carmen Emper Belinchón

                     1. San Bartolomé bendito

                             era apóstol de Cristo.

                             El que más siguió al SeĖor,

                             cuando andaba por el mundo.

                         2 .ŃCuánto lo martirizaron!

                             ŃCuánto aquel mártir sufrió!

                             Y vivo lo desollaron

                             porque Astiages lo mandó.

                         3. En un brazo le quedaba

                             un muy pequeĖo rodal

                             y Astiages, viéndolo vivo,

                             lo ha mandado desollar.

 

 

8. Las rogativas a San Bartolomé

            En siglos pasados, cuando no existía una explicación científica acerca de los cambios y vaivenes que pudiera seguir el ciclo pluvial, era muy habitual que, en aĖos de sequía, los labradores sacaran sus santos preferidos en procesión para rogarles que intercedieran ante el SeĖor para lograr atraer la lluvia propiciadora de la fertilidad de las cosechas.

            Nada ha de extraĖar que, a finales del siglo XIX, el pueblo de La Almarcha acudiera a su patrón para rogarle que les concediera dicho don. La presente rogativa, que se decía, mucho tiempo atrás, en el XIX y en los inicios del XX, en el Camino de las Procesiones, se la oí recitar en el aĖo 1979 a las octogenarias almarcheĖas Trinidad Ramírez y Carmen Emper Belinchón.

 


1. San Bartolomé bendito

a tus plantas me arrodillo,

a pedirte con tristeza

que nos nazcan pronto los trigos.

2. Hermoso Santo bendito

porque si pronto no nacen,

lo mismo ricos que pobres

todos moriremos de hambre.

3. Hermoso Santo bendito,

bien sabes que te queremos,

el veinticuatro de agosto

hacemos lo que podemos.

4. El veinticuatro de agosto

todo es gozo y alegría,

y hoy todo es luto y tristeza

que tenemos este día.

5. Hermoso Santo bendito,

mira por las criaturas,

que moriremos de hambre

sin tener culpa ninguna.

6. En el aĖo noventa y seis

perdieron toda esperanza,

te sacaron de tu ermita

y nos colmaste de agua.

7. Haz lo mismo, santo mío,

pídele al eterno padre;

si no te hiciera caso,

te diriges a su madre.

8. Qué tristeza que será,

divina gloriosa madre,

que pidamos pa los hijos

y no [pedir por] los padres.

  9. San Bartolomé bendito,

patrón que eres de este pueblo,

mándanos el agua pronto

o, si no, pereceremos.

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

De Santos Otero, Aurelio (traductor). Los evangelios apócrifos. Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 2005.

Moreno Durán, Teodomiro. AĖo cristiano y vida de los santos, entresacada de los autores más autorizados. Barcelona, Casa Editorial Maucci, 1911. Tomo 8ľ.

Nácar, Eloíno y Colunga, Alberto (traductores). Sagrada Biblia. Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1965.

Salas Parrilla, Miguel. Almarcha. La Almarcha, El autor, 1980.

Airón. Dios prerromano de Hispania. Madrid, El autor, 2005.

–Entrevistas realizadas en el verano de 1979 con las siguientes personas de La Almarcha: Ignacio Parrilla Guijarro, Zenón Salas Chicano, Irene Granero, Carmen Emper Belinchón y Emilia Mena.

Sola, Daniel (traductor). Martirologio Romano. Valladolid, Cuesta, 1929.

Vorágine, Santiago de la (1230-1298). Traducido del latín por Fray José Manuel Macías. La leyenda dorada. Volumen 2ľ. Madrid, Alianza Editorial, 1982.

Wikipedia. Bartolomé el Apóstol.