Cortés Hernández, Santiago. “El blog como un tipo de literatura popular: problemas y perspectivas para el estudio de un género electrónico”. Culturas Populares. Revista Electrónica 3 (septiembre-diciembre 2006).

http://www.culturaspopulares.org/textos3/articulos/cortes.htm

ISSN: 1886-5623

 

 

El blog como un tipo de literatura popular:

problemas y perspectivas para el estudio de un género electrónico

 

Santiago Cortés Hernández

Universidad de Alcalá

 

Todo el que hace una confesión es en espera de recobrar algún paraíso perdido.

-María Zambrano

 

Resumen

Este artículo se pregunta si existe una definición útil de los blogs como un nuevo tipo de escritura, así como de su discurso y del peculiar espacio en el que se desarrollan ņNos enfrentamos a un nuevo tipo de literatura popular que desborda los límites a los que nos confina la investigación filológica? Estos documentos de escritura electrónica, que no son ya un reflejo de ninguna escritura física previa, plantean nuevos problemas y perspectivas de estudio, ya sea como un tipo de escritura popular de tipo personal y o como un inmenso archivo vivo de la memoria colectiva.

Palabras clave: blog, archivo, escritura personal, autobiografía, escritura electrónica.

 

Abstract

Is there currently a useful definition of blogs as a new type of writing, of their discourse and of the peculiar space in which they are written? Are we facing a new type of popular literature that surpasses the traditional methods of Philology for text analysis? These documents of electronic writing, that are no more a reflection of a previous physical writing, pose new problems and open new perspectives for the literary studies, both as a new form of popular and personal writing, and as a huge and alive archive of the collective memory.

Key words: blog, archive, personal writing, autobiography, electronic writing.

 

 

E

n 1956, el autor japonés Junichiro Tanizaki publicó una novela titulada “La llave”, una curiosa obra escrita en forma por demás ingeniosa, pues su única narración consiste en la aparición alterna de entradas de dos diarios distintos: uno escrito por un hombre de mediana edad y otro escrito por su esposa. En esta novela, ambos personajes saben que el otro escribe un diario y ambos guardan el propio, celosamente, bajo llave; hasta que un día la mujer encuentra la llave del gabinete en el que su marido guarda su diario, tal vez intencionalmente “olvidada” por él en medio de una habitación como una invitación velada para que ella lea lo que él ha escrito. A partir de entonces ambos empiezan a leer el diario del otro, y esa lectura produce una serie de transformaciones. La relación personal del matrimonio cambia, pues ambos encuentran en el diario del otro cierta información privada que les revela súbitamente cosas que ignoraban hasta entonces. Pero más allá de eso, ocurre también una interesante metamorfosis del discurso escrito y del espacio en el que éste se plasma: la apertura y exposición pública de un espacio de escritura personal hace que las palabras que contiene no se comporten de la misma manera, pues al saber que una mirada ajena se posará sobre ellas, su autor teje un discurso que se encuentra inmerso en toda una cadena de expectativas. El espacio de escritura, por su parte, a pesar de mantenerse idéntico en su forma, ha sufrido también una transformación, pues con que una sola mirada se pose sobre sus letras, éste ha dejado de ser un espacio privado y aislado para comenzar a ser un espacio público y pasar a formar parte de una cadena de intercambios.

            Hasta hace unos aĖos, este tipo de transformaciones del espacio y del discurso que se produce con la “apertura” de ciertas escrituras personales estaba limitado a ficciones novelescas como la que he citado o bien a la experiencia aislada de ciertas personas que, por diferentes motivos, decidían compartir en algún momento sus escritos íntimos. Sin embargo, actualmente ese fenómeno se ha visto potenciado por una de las revoluciones culturales más importantes en la historia de la tecnología de la palabra: la de la escritura electrónica y su distribución por Internet. Esta tecnología ha “intervenido para cambiar desde los cimientos el estatuto, las reglas y las modalidades de los procesos a través de los cuales un texto escrito, de cualquier género, es compuesto, registrado, transmitido y conservado” (Petrucci: 296), y ha suscitado, entre otras cosas, el surgimiento y utilización masiva de los weblogs, un nuevo espacio de escritura que encuentra un paralelo interesante con aquello que pasa en la novela de Tanizaki. Este tipo de documentos electrónicos han proporcionado a muchas personas un espacio gratuito y accesible para la práctica de la escritura personal, pero al mismo tiempo han puesto en nuestras manos una llave que abre el gabinete en el que se guardan todos esos discursos, que es un lugar en el que la escritura personal se revela ante las miradas ajenas y se transforma para convertirse en un tipo de escritura expuesta.

            La historia de los blogs es una historia paralela a la de Internet, pues es en 1994 cuando se puede situar tanto la apertura pública de la red como el surgimiento de los documentos electrónicos que darían origen al blog. Fue en ese aĖo cuando aparecieron los primeros Online Diaries (diarios en línea), páginas web alojadas inicialmente de manera experimental en sitios como el del MIT Media Lab, cuyo único propósito era publicar una especie de bitácora de acceso libre en la que, a la manera de un diario pero con un orden inverso (las entradas más recientes aparecen primero), una persona mantenía y actualizaba, manual y periódicamente, una narración sobre los hechos de su vida. Esos primeros diarios en línea, como los de Claudio Pinhanez (http://www.geocities.com/pinhanez/open_diary/open_diary.htm) –quien usó por primera vez el nombre “Open Diary”–, Justin Hall –que mantuvo el suyo durante 11 aĖos– o Carolyn Burke (http://diary.carolyn.org/), pronto establecieron un paradigma que comenzó a ser imitado por cibernautas alrededor del mundo y que dio origen a webrings dedicados a difundir las páginas con este tipo de contenido y a poner en contacto a los escritores y lectores de estos nuevos “diarios”. Los webrings y comunidades electrónicas, como Open Pages y Diarist.Net, vinieron a consolidar y a dar a conocer la práctica de escribir y poner en línea bitácoras personales formadas por entradas que mantenían esa estructura de diario a la inversa.

Pero la verdadera explosión y evolución de este tipo de escritura en línea se dio con el surgimiento de servidores y páginas web dedicadas exclusivamente a alojar estos escritos personales. Xanga, el primero de estos servicios de “hosting” o alojamiento, se abrió en 1996; hacia 1997 alojaba solamente cerca de 100 diarios, pero a finales del 2005 su población de usuarios había crecido a más de 20 millones. Otros servicios de alojamiento siguieron pronto sus pasos y su increíble crecimiento, como por ejemplo, Open Diary, en servicio desde 1998, o Live Journal y Blogger, abiertos desde 1999. Sin embargo, con la apertura de este tipo de servicios, los “diarios abiertos” que habían puesto en marcha todo el mecanismo quedaron asimilados dentro de una maquinaria que abarcaba un fenómeno mucho mayor que el de la escritura de bitácoras, pues los servicios de alojamiento pusieron a disposición de sus usuarios toda una serie de recursos (blogging software) que vinieron a modificar el espacio en el que escribían, a hacerlo propicio para varios tipos de escritura personal, a dar la posibilidad de combinar texto, hipervínculos, imágenes, audio y video; a posibilitar la introducción de comentarios de los lectores, y, en fin, a crear el primer tipo de documento personal en línea que no es un reflejo exacto de ningún tipo de escritura física, sino que es nativo de la red: el blog.

 

Así, a principios del siglo XXI se había consolidado ya una nueva práctica de escritura personal que estaba indisolublemente ligada a un medio y a un espacio específicos: el acceso público a Internet había dado lugar a la creación de espacios gratuitos en los que cualquier persona, sin saber nada sobre códigos de programación, podía archivar sus escritos, imágenes, sonidos y demás discursos personales haciéndolos potencialmente accesibles desde cualquier lugar del mundo donde hubiera un puerto de la red. Al tiempo que se desarrollaba esta nueva forma de escritura se fueron acuĖando también términos que la describían: en 1997 empezó a llamárseles “weblogs” a estos espacios, y hacia 1999 el término ya se había reducido a “blog” y se había empezado a utilizar como sustantivo para referirse a este tipo de documentos en línea y como verbo para referirse al acto de escribirlos. Por otra parte, otros términos como “escribicionismo” habían ido surgiendo también para describir la actividad practicada por los blogs, y algunas palabras habían mutado para referirse a los escritores de blogs como “journalers” en vez de “journalists”.

La velocidad con la que empezaron a desarrollarse los primeros diarios en línea, muy pronto empezó a atraer la atención de los estudios sociológicos y culturales. En el aĖo 2000, por ejemplo, Phillipe Lejeune, interesado por los nuevos discursos autobiográficos, publicó un estudio pionero que contemplaba ya este tipo de escritura en su libro "Cher écran": Journal personnel, ordinateur, Internet, en el que además recopilaba algunos textos escritos por diaristas franceses en línea. Sin embargo, ha resultado un tanto difícil seguir el paso vertiginoso de desarrollo y evolución de esta forma electrónica, pues si hoy, apenas seis aĖos después de la publicación de aquel excelente ensayo, intentáramos algo parecido, tal vez tendríamos que llamarlo “Cher blog” y definitivamente la recopilación de material de muestra resultaría completamente desbordante, pues al decir que los blogs se han vuelto una práctica bastante común, nos estamos refiriendo ya a cifras abrumadoras: cerca de 20 millones de blogs en Xanga, más de 11 millones en Live Journal, otros tantos en Blogger, más los cerca de tres millones de blogs que existen fuera de los principales proveedores de alojamiento y que están actualmente indexados por el NITLE Blog Census.[1]

            Muchas preguntas surgen al enfrentarse a esta nueva práctica desbordante que adquiere día con día una importancia mayor en la comunicación y en la escritura moderna. La primera de ellas, y tal vez la más pertinente aquí, es si disponemos, desde el punto de vista de los estudios literarios, de  una definición de este tipo de escritura, de su discurso y del peculiar espacio en el que se desarrolla ņPodemos definirla como un género? ņEn qué lugar del espectro de la escritura y del conocimiento podemos situarla? En los últimos aĖos se ha abordado el estudio de los blogs desde varias perspectivas que han contemplado sobre todo su potencial comunicativo, el perfil de sus usuarios y sus tendencias temáticas, pero se ha reflexionado poco aún sobre esta práctica como una nueva forma de escribir, sobre los cambios que supone con respecto a las prácticas de la escritura personal tradicionales y sobre las nuevas perspectivas culturales que se abren ante el desarrollo del espacio en el que se plasma. Su definición, por lo tanto, se encuentra por el momento incompleta, y proponérsela desde la perspectiva de los estudios literarios y culturales puede resultar una labor de fundamental importancia, pues como ha dicho Armando Petrucci, 

para quien estudie críticamente los productos de las culturas escritas [...] no puede haber interrogante más fascinante que el que se plantea a propósito del por qué y del cómo se fueron formando y duraron en el tiempo los testimonios escritos de las sociedades [...]. Este interrogante se refiere a las razones mismas y a los modos de funcionamiento y de conservación de nuestra cultura (290).

 

Por primera vez en la historia de la cultura escrita, nos situamos ante la posibilidad de observar el desarrollo de una nueva forma de escritura personal al mismo tiempo que tenemos acceso a la mayor parte de sus testimonios. Nos ha sido dado presenciar una curiosa apertura y transformación de la escritura personal, pues en nuestras manos ha caído la llave del gabinete en la que se guarda, como una invitación para asomarnos a sus letras.

Ante los que nos dedicamos al estudio de la cultura escrita se abre, pues, con el blog, una perspectiva de investigación por demás interesante, pues la existencia de una forma de escritura personal abierta y disponible viene a salvar muchos de los obstáculos a los que normalmente nos enfrentamos para estudiar este tipo de discursos. Para poner tan sólo un ejemplo, me referiré aquí a los distintos problemas que ha planteado Phillipe Lejeune para el estudio de la autobiografía y los diarios, comparándolos con el nuevo terreno de los blogs, siendo ambos ámbitos de la escritura personal. Por el aĖo de 1987, Lejeune cayó en la cuenta de que en los estudios sobre autobiografía había una especie de punto ciego producido por las limitantes de los métodos para acercarse a ellas. (Lejeune 1999: 186ss) La primera de estas limitantes consiste en que los textos autobiográficos tradicionales a los que tenemos acceso para su lectura son siempre algunos pocos textos privilegiados, ya sea porque han sido publicados debido a la importancia de sus autores o porque han sido azarosamente “elegidos” para su conservación entre millones de textos olvidados. Esta limitante en el muestreo de los escritos autobiográficos –que es en cierta forma una regla para todos los escritos personales–, queda suprimida en el estudio de los blogs, pues hasta ahora ninguno de los servidores que los alojan tiene un criterio de selección para eliminar blogs de la red, sino que la única condición existente para mantenerlos accesibles es la voluntad de sus autores para conservarlos en línea, ofreciéndonos un terreno de escritura personal en el que es posible un muestreo verdaderamente representativo. Otra de las limitantes seĖaladas por Lejeune en cuanto al estudio de la autobiografía es la de la transformación que sufren los textos autobiográficos al pasar de su formato original a un formato en el que sean consultables, ya sea al imprimirse o al seleccionar el autor las partes que quiere dar a conocer. Este impedimento también queda al menos parcialmente salvado en el caso de los blogs, pues al ser un tipo de escritura personal que nace en un espacio expuesto y disponible, siempre es posible consultarlo en su formato original. Por último, a diferencia de los diarios personales que podemos consultar siempre como un texto fijo y no como la práctica que constituyen antes de convertirse en tales, los blogs son consultables durante su elaboración, asistiendo no sólo a sus textos y discursos, sino también al proceso de su práctica y su transformación.

            El estudio de los blogs, sin embargo, presenta otros muchos puntos oscuros para estudiar e historiar las expresiones escritas, pues los estudios que se dedican a esto suelen estar basados en ciertos métodos filológicos e interpretativos que, como sabemos, proceden de una larga tradición de análisis de textos fijos. A cambio de la posibilidad de observar una escritura personal en desarrollo, el blog nos presenta un discurso vivo que se encuentra en perpetua transformación: ni siquiera las entradas que conforman el archivo de un blog están exentas de movimiento, pues todo en este formato es susceptible de ser modificado por su autor en cualquier momento. Pero más allá de esa movilidad constante con la que no estamos acostumbrados a lidiar, el blog nos ofrece un documento compuesto por elementos de distintas naturalezas que se funden en su espacio virtual para la creación de un discurso propio que incluye, en diferentes proporciones, texto, imágenes, hipervínculos, sonido, etc. Así, al referirnos al “texto” de un blog nos veremos obligados siempre a matizar ese concepto y a estudiarlo desde una perspectiva mucho más abierta que la de los estudios filológicos tradicionales, pues para acercarse integralmente a esta forma de escritura personal será necesario realizar, junto con el análisis del texto escrito, un análisis del espacio en el que se plasma y de la interacción de todos los elementos que conviven en ese lugar para conformar el verdadero discurso del blog. Este tipo de estudio nos obligará, por otro lado, a considerar siempre la producción de un discurso no sólo como un acto de comunicación verbal, sino también como un proceso de expresión e invención fuertemente basado en elementos figurativos que van desde la elección de un tipo de letra hasta su combinación con imágenes o videos, o incluso la creación de un hipertexto mediante la selección y apropiación de vínculos con otros espacios de la red.

Ante esta perspectiva de estudio, no podemos sino comenzar a ensayar aquí algunos deslindes de este inmenso material que ha ido surgiendo en los últimos aĖos, pues aunque cualquier definición que se pueda aportar aquí quedará necesariamente incompleta, a partir de las observaciones y los trabajos de investigación realizados hasta ahora es posible establecer ya algunos puntos claros sobre los cuales cimentar futuras discusiones y estudios.

Se puede proponer, por ejemplo, que el blog es un tipo de literatura popular si contrastamos algunas de sus características –prácticas de escritura y perfil de sus autores– con los parámetros que tenemos para identificar a las literaturas populares. El último reporte confiable y representativo del que disponemos sobre las prácticas de escritura y sobre el perfil de autores de blog fue elaborado por Amanda Lenhardt y Susannah Fox en junio de 2006 sobre 233 encuestas realizadas a escritores de blogs elegidos al azar en Estados Unidos. Este estudio aportó algunos datos muy significativos, como por ejemplo que: “despite the public nature of creating a blog, most bloggers view it as a personal pursuit. 84% of bloggers describe their blog as either a ‘hobby’ or just ‘something I do, but not something I spend a lot of time on’”. (Lenhardt y Fox 2006: ii). El hecho de que una inmensa mayoría de los escritores de blogs practiquen esa actividad de manera más bien informal resulta ser un dato de fundamental importancia para nosotros, pues como ha dicho Antonio Castillo en una interesante revisión sobre los distintos tipos de prácticas escritas, lo más relevante de las escrituras populares es –justamente– que “se distinguen por la condición social de sus autores: escribientes antes que escritores, hombres ‘transitivos’ según las palabras de Roland Barthes; personas para quienes la comunicación escrita representa una actividad y no una función” (Castillo 2002: 25). Si bien este aspecto sitúa claramente a los blogs dentro de un rango bien definido de la literatura popular, también es necesario matizar esa categorización, pues a diferencia de otros muchos autores de textos populares, los “hombres transitivos” que escriben los blogs rara vez se encuentran en una situación marginal dentro de la sociedad. En este punto de su desarrollo, la escritura y lectura de los blogs aún exige el acceso a ciertos privilegios de la modernidad, como pueden ser la disponibilidad de un tiempo al frente de un ordenador y una conexión adecuada a la red. No en vano sabemos que la distribución geográfica de los blogs se encuentra en clara coincidencia con el desarrollo económico y el bienestar social de ciertos territorios, como se puede apreciar en el siguiente mapa.

 

Fuente: <http://www.blogcensus.net/?page=map>, el 8 de diciembre de 2006.

 

Si el perfil de sus usuarios y su situación con respecto a lo que escriben nos llevan a categorizar al blog como un tipo de literatura popular, su espacio de escritura y el uso que se hace de él puede llevarnos a establecer que éste es un serio candidato a consolidarse como un género, si no lo es ya desde ahora.[2] Como ha advertido muy acertadamente Meg Hourihan en un pequeĖo artículo titulado “What We're Doing When We Blog”,

 

If we look beneath the content of weblogs, we can observe the common ground all bloggers share -- the format. The weblog format provides a framework for our universal blog experiences, enabling the social interactions we associate with blogging. Without it, there is no differentiation between the myriad content produced for the Web. [...] When we talk about weblogs, we're talking about a way of organizing information, independent of its topic. What we write about does not define us as bloggers; it's how we write about it (Hourihan, 2002).

 

El espacio del blog, que, como he dicho antes, está determinado en gran medida por los instrumentos que proveen los servicios de alojamiento, ha venido a regularizar una manera de escribir, es decir, ha generado una práctica recurrente de comunicación electrónica con hábitos y patrones perfectamente definidos: entradas independientes, actualización frecuente, utilización de hipervínculos, etc. Si nos apegamos a la noción  de que un género puede definirse como una acción retórica que se consolida por la recurrencia de ciertas situaciones comunicativas, resulta completamente coherente concluir que los patrones que siguen actualmente los blogs los caracterizan como un género, y, en este caso, un género electrónico.

El género electrónico que conforman los blogs como una práctica de escritura recurrente, por otra parte, está claramente diferenciado de los géneros conformados por sus antecedentes físicos.  Si bien se pueden encontrar antecedentes del blog en el diario personal –íntimo o público– cuya práctica data de muchos siglos atrás, el simple hecho de que un blog sea consultable desde cualquier puerto equipado para acceder a la red, le da a su discurso y a su espacio de escritura un carácter completamente distinto al del diario. Pero más allá de eso, los elementos que conforman el “ecosistema” interno de un blog lo convierten, como he advertido antes, en un documento nativo de la red, es decir, en un documento que no es ya un reflejo de determinada escritura física, sino que se encuentra regido y organizado por sus propias leyes de “ente” electrónico. Aunque su unidad estructural siga siendo una entrada, ésta se ha liberado de las ataduras del papel y se ha convertido en un elemento multimediático, etiquetado por ciertos elementos temáticos –permalinks– que lo vuelven buscable y recuperable. Sus entradas, por otra parte, se encuentran enmarcadas por elementos que lo relacionan con el medio que posibilita su existencia, elementos que serían completamente impensables en un medio físico, como por ejemplo el perfil del usuario, los blogrolls (listas de hipervínculos que conducen a otros blogs) o los encabezamientos de página.

Todas estas consideraciones, aunque de momento puedan parecer obvias e incompletas, no dejan de ser importantes, pues nos acercan al deslinde de un nuevo tipo de escritura personal y, lo que es más importante, nos llevan a situarnos frente al blog como un tipo de discurso que bien puede caracterizarse como el primer género electrónico de literatura popular claramente diferenciado en la red como un producto nativo de ella.

Quisiera terminar ese pequeĖo intento por acercarse al discurso de los blogs haciendo un brevísimo apunte sobre la tendencia clara que muestran sus autores a desarrollar en ellos un contenido de tipo más bien personal y autobiográfico, y sobre el tipo de archivo que esta práctica de escritura está comenzando a formar.

Cuando los blogs comenzaron a identificarse como un tipo de escritura en auge, se pensó que éstos vendrían a conformar un sustituto para algunas formas de periodismo, pues la visión global que puede aportar la actualización personal y masiva de opiniones sobre un tema determinado es, potencialmente, una fuente de información valiosísima y mucho más dinámica que la que puede aportar cualquier agencia de noticias o periódico. Esta visión se vio acentuada porque el desarrollo de los blogs coincidió en algún punto con el fenómeno de información que sobrevino a los atentados del 11 de septiembre del aĖo 2001. Sin embargo, gracias a los trabajos de análisis de las tendencias temáticas de los blogs, como los de Lenhardt y Fox o aquel desarrollado por la School of Library and Information Science de la Universidad de Indiana, hoy en día sabemos que, entre todas sus posibilidades,  los blogs son utilizados, en su inmensa mayoría, como un espacio en el que se escribe acerca de experiencias y pensamientos personales con una marcada tendencia autobiográfica. Esto nos lleva a considerar que los blogs están conformando actualmente un impresionante corpus de memoria colectiva a partir de la escritura personal, y que sin duda ese corpus creciente se irá consolidando como el mayor archivo de escritura popular y de experiencias autobiográficas que haya existido jamás.

ņPero qué tipo de archivo es el que este género electrónico está conformando? ņCuál es su lugar dentro de la historia de la cultura escrita? ņPodemos encontrar en las características de ese archivo alguna explicación para la tendencia hacia la escritura personal y autobiográfica que muestran los blogs? Me parece que es justamente en la conformación de un nuevo archivo de la memoria en donde se encuentra uno de los aspectos más innovadores y relevantes de los blogs, pues aunque de momento el blog está lejos de ser un medio democrático, el archivo que sus documentos han comenzado a formar sí se ha liberado, en cierta manera, de un ancestral paradigma cultural de conservación y exclusión de testimonios. Armando Petrucci ha explicado muy claramente cómo “la administración del thesaurus de la memoria escrita de cada fase de la civilización humana siempre ha sido delegada por el poder soberano en operadores especializados y en instituciones de memoria, como los archivos, las bibliotecas y los museos, todos ellos organismos ligados incluso físicamente al poder central y a menudo (si no siempre) exclusivos y secretos” (Petrucci 1999: 291). Esa manera histórica de proceder lleva implícito que dentro de los mecanismos para la conservación de cualquier testimonio hay siempre mecanismos de exclusión, pues la selección y ordenamiento de los materiales conservados se ha hecho siempre con base en criterios que funcionan como el fundamento del conocimiento y la cultura. De esta manera, las instituciones encargadas conservan lo que se considera útil o valioso, ya sea como información o como conocimiento. La existencia de los blogs, sin embargo, está modificando este paradigma desde su base, pues el archivo que están conformando no depende ya de esas instituciones de memoria vinculadas a un poder central, sino de operadores que son básicamente ajenos a los discursos que se producen y que definen su eficacia por su potencial de acumulación. Así, se está comenzando a crear, por primera vez en la historia, un thesaurus de la memoria escrita que es de acceso libre desde cualquier posición equipada para tales efectos. La conformación de ese nuevo archivo de la memoria colectiva, por otra parte, se hace mediante la introducción individual y directa de discursos personales a un flujo de información, y ese proceso de introducción carece de cualquier criterio de exclusión ajeno a quienes producen los discursos, lo cual provoca que el nuevo mecanismo funcione fuera de cualquier limitación espacial y temporal, y, por lo tanto, un tanto apartado de nuestro modo habitual de concebir la práctica y los procesos de transmisión del saber.

Tal vez es en este mecanismo emergente para construir un nuevo thesaurus de la memoria en donde debemos buscar la respuesta a por qué los blogs tienen una tendencia tan marcada a utilizarse para relatar vivencias personales, pues en el tremendo mar de información que constituye ese archivo libre, la experiencia autobiográfica e individual es una de las piezas más valiosas. Como individuos “transitivos” que somos, ņqué pieza de información más valiosa que nuestra experiencia personal podemos aportar al saber y a la cultura de nuestro tiempo? La emergencia del archivo conformado por los blogs nos hace imaginar la reconstrucción de un lugar, perdido hace millones de aĖos, en el cual es posible reencontrarse con la conciencia de todos los hombres. Día con día, millones de usuarios de blogs lanzan al mar informático botellas con pequeĖas confesiones sobre su vida personal, y, como dijera sabiamente María Zambrano, es posible que lo hagan en espera de recobrar algún paraíso perdido.

 


Bibliografía citada

 

Castillo, Antinio, 2002. “De la suscripción a la necesidad de escribir”, en: La conquista del alfabeto. Escritura y clases populares. Gijón: Trea, pp. 21-51.

 

Herring, Susan C., Lois Ann Scheidt, Sabrina Bonus y Elijah Wright, 2003. “Bridging the Gap: A Genre Analysis of Weblogs” (School of Library and Information Science Indiana University, Bloomington)

<http://www.ics.uci.edu/~jpd/classes/ics234cw04/herring.pdf>

 

Hourihan, Meg, 2002. “What We're Doing When We Blog”

<http://www.oreillynet.com/pub/a/javascript/2002/06/13/megnut.html>

 

Lejeune, Phillipe, 1999. “The Practice of the Private Journal: Chronicle of an Investigation (1986-1998)”, en: Marginal voices, marginal forms diaries in european literature and history. Rachael Langford y Russell West eds. Amsterdam: Rodopi, pp. 185-211.

 

Lenhart, Amanda y Susannah Fox, 2006. “Bloggers. A portrait of the internet’s new storytellers”.

<http://www.pewinternet.org/pdfs/PIP%20Bloggers%20Report%20July%2019%202006.pdf>

 

Petrucci, Armando, 1999. Alfabetismo, escritura, sociedad. Juan Carlos Gentile Vitale tr. Barcelona: Gedisa.

 



[1] Puede consultarse una cifra actualizada de esta información, así como estadísticas sobre idioma, distribución geográfica y lugares de alojamiento de los blogs, acudiendo a la página de NITLE Blog Census: http://www.blogcensus.net/.

 

[2] Véase también sobre este punto el interesante artículo de Herring, Scheidt, Bonus y Wright, “Bridging the Gap: A Genre Analysis of Weblogs”, 2003, pp. 3ss.