Borsari, Elisa. “Bestiario y tarascas alegóricas y carnavalescas del pueblo de Poggio Rusco (Mantua)”. Culturas Populares. Revista Electrónica 3 (septiembre-diciembre 2006).

http://www.culturaspopulares.org/textos3/articulos/borsari.htm

ISSN: 1886-5623

 

 

 

Bestiario y tarascas alegóricas y carnavalescas

del pueblo de Poggio Rusco (Mantua)

 

 

Elisa Borsari

Centro de Estudios Cervantinos

 

“La Edad media atribuyó al Espíritu Santo la composición de dos libros. El primero era, según se sabe, la Biblia; el segundo, el universo, cuyas criaturas encerraban enseĖanzas inmorales. Para explicar esto último, se compilaron los fisiólogos o Bestiarios.” Jorge Luis Borges.

 

Resumen

En el pequeĖo pueblo de Poggio Rusco (Mantua-Italia), los refranes, los cuentos y algunos pareados reflejan la fantasía de sus habitantes, que imaginaron un bestiario compuesto por animales fantásticos. El origen de estos animales y sus celebraciones carnavalescas se encuentra en otro temible monstruo: la Tarasca. A través de un breve recorrido acerca de la probable etimología de la palabra “Tarasca”, este ensayo dará una explicación de cómo se desarrollan estas festividades en Francia, EspaĖa, parte de Latino-América y en fin en Poggio Rusco; termina con una descripción de cada uno de los animales del bestiario, reconstruida a partir de recuerdos, dichos y cuentos de la gente del pueblo

Palabras clave: bestiario, tarasca, carnaval, Corpus Christi, Poggio Rusco.

 

Abstract

In the little town of Poggio Rusco (Mantua-Italy)the proverbs, tales and couplets are an evidence of the fantasy of its inhabitants. They imagined a bestiary of fantastic animals. We may find the origin of these animals and its carnival celebrations in another fearsome monster: the Tarasca. From a brief overview about the probably etymology of the word “Tarasca”, this essay gives an explication of the developement of these festivities in France, Spain, part of Latin-America and in Poggio Rusco; The paper also provides a description of each of the bestiary animals, reconstructed on records, sayings and tales of village people.

Key words: bestiary, carnival, tarasca, Corpus Christi, Poggio Rusco.

 

 

 

ņ

Quién de pequeĖo no ha sentido miedo al acostarse, corriendo rápido bajo las sábanas y reteniendo fuerte la respiración, mientras imaginaba que debajo de la cama había un monstruo horrible al que le gustaba comerse a los niĖos?


ņQuién, en los pequeĖos pueblos campesinos, no ha oído prevenciones contra la criatura que vive en los pozos, a los que no hay que acercarse si no se quiere terminar en las frías y húmedas profundidades en donde mora?

ArtimaĖas de los mayores para que los niĖos obedezcan, creencias que llegan de un pasado lejano: no el de nuestros padres, ni el de nuestros abuelos, ni tampoco el de nuestros tatarabuelos. En todas las culturas hay leyendas acerca de animales fantásticos, creados por la fantasía de la gente, a veces con la finalidad de proteger, otras veces de asustar, otras de enseĖar, otras de impresionar. Queda gente que todavía jura, que en la noche, escucha, desde el granero de su finca, silbidos y gritos que nada tienen de humano.

En el origen de los bestiarios, los herbolarios, los lapidarios se aprecian bien las influencias de estratos bien precisos: por un lado, el puramente oral y popular; por otro el científico y racionalizador de Aristóteles, que en el IV siglo a.C. escribe su De animalibus; por otro, las doctrinas gnósticas, que en muchos escritos de carácter mágico-astrológico hablan de las vinculaciones ocultas que relacionan entre sí a los astros, a los animales, a las plantas, a las piedras. La Naturalis Historia de Plinio el Viejo y sus reelaboraciones fueron el engarce entre esta tradición griega y el Medioevo romance. Un modelo esencial de muchos bestiarios, tal como los entendemos, es seguramente un tratado griego, escrito entre el segundo y el tercer siglo d.C., conocido como el Physiologus (“El Naturalista”), así llamado porque los cuarenta y ocho o cuarenta y nueve capítulos de que se compone (según el manuscrito transmisor) empiezan con la frase “El naturalista dice...”. Este tratado fue traducido rápidamente a lenguas como el etíope, el siríaco, el árabe y el latín, y, en el Alto Medioevo, el Physiologus alcanzó gran predicamento por su intensa impregnación religiosa, y convertido en modelo de los bestiarios posteriores. Los bestiarios reflejan muy bien los conocimientos científicos de la época, y reunieron una zoología imaginaria que se rige por reglas y tiene un lenguaje bien definido, con una gramática, una sintaxis y un simbolismo sumamente estables.

La cultura oral conserva hoy en día trazas de este mítico pasado en las paremias, en las creencias, en los cuentos infantiles. Creo que es, por ello, muy interesante dar noticia de un “bestiario” folklórico todavía “vivo” en Poggio Rusco, que es mi pequeĖo pueblo italiano, en la provincia de Mantua (solar natal de Virgilio). Los mayores, los adultos y los jóvenes de este pueblo se expresan en dialecto, algo que hace aún más singular a esta comunidad lombarda, aunque el italiano siga siendo la lengua oficial de la televisión, la radio, el trabajo, la escuela y la sociedad en general.

Los animales fantásticos que viven en los campos y alrededores de Poggio Rusco han dejado un preciso reflejo en los refranes y en los cuentos que trasmite, en dialecto, la fantasía de sus habitantes. Es muy probable que al entrar en uno de los bares del pueblo, cuando se presenta un hombre o un joven que no tiene su ropa bien ordenada y planchada se oiga susurrar: “l’é mis ad’me na Buba” (“está arreglado como una Buba”). Para quien los escucha, esta palabra resulta misteriosa: ņquién o qué es una Buba?”, preguntaríamos. El seĖor que esté allí sentado jugando a las cartas miraría como si el interrogador acabara de llegar de la Luna y exclamaría con cara de estupor: “ņDe veras no sabes qué es una Buba?”; y la risa en el bar sería general.

 

La Tarasca y sus orígenes franceses

En este ensayo me propongo dar cuenta de algunos de estos extraĖos animales a través de los muchos dichos y relatos, que se cuentan en las charlas de las seĖoras sentadas delante de sus casas en las sofocantes noches veraniegas; a través de las rimas que repiten los campesinos en los fértiles campos de la llanura padana bajo el sol de agosto, o los vendimiadores en otoĖo; a través de las exclamaciones gritadas por los mayores en los bares, que ya no están llenos de la niebla desprendida de los habanos; y a partir de los cuentos que en invierno la gente escucha mientras pasea y se calienta con unas castaĖas asadas entre las manos o una buena taza de vin brulé[1].

Antes de nada hay que retroceder en el tiempo para ver cómo el origen de las leyendas sobre estos animales fantásticos está enraizado en otro temible monstruo, la tarasca, que procede de la tradición francesa. Para lograrlo analizaremos cómo origina término de tarasca, cuáles son los textos que primeros lo citan, y cómo a lo largo del tiempo la palabra tarasca ha desarrollado varios significados, hasta llegar a enlazar con el pequeĖo pueblo italiano de Poggio Rusco.

En el Diccionario de la Lengua EspaĖola, se halla esta definición:

Tarasca

1.          f. Figura de serpiente monstruosa que se pasea en algunas partes en la procesión del Corpus.

2.          Mujer fea, desenvuelta y de mal carácter.

3.          amer. Cometa, juguete.

4.          amer. Boca grande.

Hay quien defiende que el étimo de la palabra tarasca es seguramente griego, de tarasso, que significa “espantar, amedrentar”. Uno de los primeros documentos que describen la monstruosa tarasca es La Leyenda Aurea (ca. 1256) de Jacobo de Vorágine. En el capítulo CV, dedicado a Santa Marta, se cuenta como la tarasca aterrorizaba a los habitantes de un pequeĖo pueblo provenzal, en el sur de Francia, a las orillas del río Ródano, y cómo la Santa los liberó de su maligno acoso, trasformándola en una bestia mansa.

Sigue la leyenda

[...] Al dispersarse los discípulos de Cristo después de la Ascensión de su Maestro al cielo, Marta, María Magdalena, san Maximino -que las había bautizado y estaba encargado por el Espíritu Santo de velar por ellas-, Lázaro su hermano y muchas otras personas mis, por orden de los infieles embarcaron en un navío desprovisto de remos, velar, timón, de cualquier instrumento que pudiera servir para gobernarlo, y de alimentos para sustentarse; y a bordo del mismo, conducido milagrosamente por Dios, arribaron a Marsella, donde desembarcaron; poco después se trasladaron a Aix y convirtieron a la fe de Cristo a los habitantes de a región.

Marta fue una mujer simpática y muy elocuente.

En un bosque situado en las proximidades del Ródano entre Arlés y AviĖón había por aquel tiempo un dragón cuyo cuerpo mas grueso que el de un buey y más largo que el de un caballo, era una mezcla de animal terrestre y de pez; sus costados estaban provistos de corazas y su boca de dientes cortantes como espadas y afilados como cuernos. Esta fiera descomunal a veces salía de la selva, se sumergía en el río, volcaba las embarcaciones y mataba a cuantos en ellas navegaban. Teníase por cierto que el espantoso monstruo había sido engendrado por Leviatán (que es una serpiente acuática ferocísima) y por una fiera llamada onaco u onagro, especie de asno salvaje propio de la región de Galacia, y que desde este país asiático había venido nadando por el mar hasta el Ródano, y llegado a través del susodicho río al lugar donde entonces se encontraba. Decíase también que este dragón, si se sentía acosado, lanzaba sus propios excrementos contra sus perseguidores en tanta abundancia que podía dejar cubierta con sus heces una superficie de una yugada; y con tanta fuerza y velocidad como la que lleva la flecha al salir del arco; y tan calientes que quemaban como el fuego y reducían a cenizas cualquier cosa que fuera alcanzada por ellos.

Marta, atendiendo a los ruegos de las gentes de la comarca, y dispuesta a librarlas definitivamente de los riesgos que corrían, se fue en busca de la descomunal bestia; en el bosque la hallo, devorando a un hombre; acercóse la santa, la asperjó con agua bendita y le mostró una cruz. La terrible fiera, al ver la seĖal de la cruz y al sentir el contacto del agua bendita, tornóse de repente mansa como una oveja. Entonces Marta se arrimó a ella, la amarró por el cuello con el cíngulo de su túnica y, usando el ceĖidor a modo de ramal, sacóla de entre la espesura del bosque, la condujo a un lugar despejado, y allí los hombres de la comarca la alancearon y mataron a pedradas. Hasta entonces la zona aquella en que el monstruo se escondía, por lo sombrío y tenebroso del paraje, llamábase Nerluc, que quiere decir lago negro; pero a partir de la captura y muerte del dragón, al que la gente designaba con el nombre de Tarascón, en recuerdo de la desaparecida fiera comenzó a llamar Tarascón a lo que antes había llamado Nerluc.

(Santiago de la Vorágine, La Leyenda Dorada, cap. 105)[2]

Así se narra la fundación de la ciudad de Tarascón (fig. 1).

 

 

Fig. 1

 

El 14 de abril de 1474, el Rey René instituye la Orden de los Caballeros de la Tarasca, los cuales tenían la obligación de llevar una imagen de cartón que representaba al monstruo-dragón durante la procesión que celebraba el nacimiento de la ciudad (fig. 2)[3]. Junto al monstruo desfilaba una estatua de una joven vestida de blanco que representaba a Santa Marta. La joven tenía atado el monstruo con una cuerda, la cual simbolizaba la lucha mística contra del demonio.[4]

 

Fig. 2

 

Esta fiesta sigue celebrándose todavía, cada 29 de junio, el día de Santa Marta, en la localidad provenzal de Tarascón, y atrae a muchos turistas de procedencia diversas (fig. 3)[5]; la UNESCO decidió incluir a la tarasca en el listado del “Patrimonio oral e inmaterial de la Humanidad”.

 

Fig. 3

 

En EspaĖa y el Nuevo Mundo

En muchos lugares de EspaĖa también ha existido la tradición de la tarasca, sobre todo relacionada con la procesión del Corpus Christi. El Papa Urbano IV creó la fiesta del Corpus (por sugestión de una monja de Lieja, la beata Juliana) en el aĖo 1242, a través de la bula pontificia Transiturus, y un siglo más tarde que ya se fue afirmando la procesión como eje de esta fiesta.

 

Fig. 4

 

En 1311, el Papa Clemente V proclamó el Corpus como celebración de toda la Iglesia Católica. Porque se celebraba entre invierno y primavera, por la cercanía temporal con el tiempo carnavalesco, y también por la existencia de primitivos ritos y celebraciones ancestrales de origen pagano – como fueron las fiestas dedicadas a la cosecha o al renacer de la naturaleza –, por éstas y más circunstancias se integraron los elementos jocosos y cómicos de las festividades profanas con los solemnes rituales de esta importante fiesta religiosa. De modo que los carros navales se convirtieron en carros triunfales eucarísticos, y se introdujeron bailes y desfiles alegóricos de gigantes, cabezudos, diablillos y, por supuesto, de tarascas en la procesión del Cuerpo de Cristo. Con una función distinta de la francesa, la tarasca pasó a ser una máquina de madera con forma de serpiente, con una boca muy grande[6] que abrían los portadores ocultos en su interior. Corría rápidamente en el transcurso durante la procesión, arrollando y arrebatando sombreros y caperuzas a los que se despistaban. Era el símbolo del mal y de la glotonería. Sobre la tarasca se colocaba la imagen de una mujer, la tarasquilla o Ana Bolena, que representaba a la gran meretriz de Babilonia.

 

Fig. 5


 

Fig. 6

 

Ella marcaba la moda de lo que se llevaría al aĖo siguiente. En las fiestas de época barroca en especial se dibujaron para la procesión del Corpus de Madrid unas Tarascas muy interesantes, por su complicada y virtuosa elaboración. (fig. 4, 5, 6)[7].

Pero la Tarasca no fue una tradición cultivada sólo en Madrid, sino en muchas otras ciudades espaĖolas como Guadalajara, Toledo, Hacinas (Burgos), Granada, Sevilla, Pamplona (en los Sanfermines) o Barcelona (donde era llamada también Cuca fera –fig. 7)[8].

 

Fig. 7

 

Junto a los conquistadores y colonos espaĖoles, desembarcaron en América las tradiciones, costumbres y ceremonias occidentales, entre las cuales se encontraba la tarasca.

En México se considera que la primera fiesta del Corpus se celebró en 1526, en la capital, y la Tarasca, los gigantes, las «danzas de espada» fueron centro esencial de atención y diversión, hasta la prohibición de la representación del monstruo en 1842, impuesta por el virrey conde de Revillagigedo. El viajero de la ciudad italiana de Nápoles, Giovanni Gemelli, describe la celebración de la procesión a la que asistió en Ciudad de México a finales del siglo XVII:

 

El jueves 6, por la procesión del Corpus Domini, se vieron pavimentadas todas las calles y las ventanas de la ciudad, ricamente adornadas con relieves, tapices y paĖos fúnebres que junto al verde de las plantas y la hermosura de las flores, formaban una graciosa vista. En la calle de los plateros estaba muy bien pintada la conquista de México, precisamente como eran entonces las cosas en la ciudad y con los trajes que en aquel tiempo usaban los indios. Comenzó la procesión con cerca de cien estatuas adornadas con flores, y seguían las cofradías y los religiosos de todas las órdenes, excepto los padres de la compaĖía de Jesús y los carmelitas. Venían después los canónigos que llevaban al santísimo sobre un ataúd. Cerraban la pompa el arzobispo, el virrey y los ministros (que iban sin capas), el ayuntamiento y la nobleza. Por toda la procesión de cuando en cuando se veía bailar monstruos y máscaras con diferentes trajes como se acostumbra en EspaĖa.[9]

 

En Colombia también se documenta la tarasca, todavía hoy día. Argemiro Vélaz, investigador de la Universidad de Perú, la describe como una “figura de un pez de enorme boca y filudos dientes [...] cuya imagen permanece para asustar a los niĖos”[10].

 

Y en Italia

En el pueblo de Poggio Rusco también hay fiestas y celebraciones que utilizan representaciones-fantoches de animales-monstruos. En el 1332 se cita por primera vez esta localidad de Podium, futuro Poggio, en el Acta en que se concede a Luigi Gonzaga, primer seĖor de Mantua, varios territorios en feudo honorífico. La zona, que era muy pantanosa y malsana fue acondicionada por monjes y familias de campesinos (fig. 8)[11].

 

Fig. 8

 

Durante largos periodos los marqueses de Mantua se alojaron en un palacio seĖorial, actual sede del ayuntamiento de Poggio. Alrededor de 1630 llegó la peste al pueblo junto a las tropas alemanas, y durante todo el siglo XVII siguieron las incursiones de los soldados extranjeros, fueran estos alemanes, o espaĖoles. Con la revolución francesa se exaltaron los ánimos y las esperanzas de libertad, pero poco duraron. Bajo la dominación austro-húngara, por mucho tiempo muchos poggesi murieron por la independencia de la nación. Después de la Unificación de Italia, a petición del Ministerio del Interior, en 1867 se aĖadió la denominación “Rusco” junto al topónimo Poggio, que deriva del nombre del canal que dividía el condado de Mantua y el de Módena, a su vez así llamado por una planta que crece abundantemente en los canales del territorio. A finales del XIX mucha gente del pueblo emigró a América, a Brasil sobre todo, y las devastaciones de la Primera y la Segunda Guerra Mundial llegaron en forma de bombardeos.

            Pero la memoria de la historia siempre tuvo un lugar muy importante en la cultura poggese. Durante el carnaval, fiesta en la que se hace burla de todo lo que causa miedo o representa el poder, y que invierte los roles y los papeles de todos los que se hallan implicados en ella, se rinde homenaje al extravagante bestiario del condado podiense. Los carros alegóricos desfilan por las calles, y cada barrio prepara el suyo durante meses y meses. Subidos sobre ellos, los enmascarados tiran confetti, golosinas y regalos. Pero el momento más esperado es uno muy particular.

 

Fig. 9

 

Todos los escaparates de las tiendas exhiben los dibujos hechos por niĖos de todas las escuelas primarias y secundarias de Poggio para intentar adivinar la forma con la que se representará el animal al que se celebra ese aĖo (fig. 9)[12].

 

 

Fig. 10

 

La “Ducal Academia dal Pidrüs”, que lleva más de quince aĖos de labor, es la que se encarga de organizar la parte más importante de los festejos: unos hombres y mujeres de gran ingenio y habilidad dibujan, proyectan y construyen la bestia en papel maché de grandes dimensiones. El animal llega a alcanzar entre los cuatro y los cinco metros de largo o de alto. El animal permanece oculto bajo una manta hasta terminado el desfile. Mientras la gente se acerca para tomar un vaso de vin brulé y el clásico bocadillo de salchicha, que se distribuye en la plaza lateral a la iglesia, se pueden admirar las bestias de los aĖos anteriores, las cuales adornan las calles del pueblo en fiestas.

 

Fig. 11

 

La banda empieza entonces a tocar el himno nacional y varias marchas de sabor retro, los portaestandartes lanzan sus banderas al aire (fig. 10)[13], la gente grita, y los niĖos esperan con ansiedad a que sea descubierto el monstruo. Finalmente se hace caer el telón (fig. 11)[14], y todos brindan y festejan la infancia, sus recuerdos y la fecunda imaginación de nuestros antepasados

 

 

El “Bestiario de Poggio Rusco”

Hace unos aĖos, en 1984, fue publicado el libro Bestiario Podiense, ovvero compendio degli occulti animali mansueti e ferini che ancora vivono del circondario delle corti del Poggio (fig. 12)[15], de Stefano Scansani y Mario Setti, que ha tenido gran difusión en el pueblo, hasta el punto de que ha llegado ya a su cuarta edición.

 

Fig. 12

 

Los autores, naturales del pueblo, ofrecían en él una descripción en parte etnográfica, pero en parte también inventada por ellos mismos de nuestro animalario. Al final de cada descripción, ellos aportaban unos pareados acerca de las criaturas aludidas. Algunos de estos pareados eran tradicionales, otros fueron compuestos por ellos mismos. Reproduzco a continuación todos esos pareados, porque ya han pasado, de alguna manera, a formar parte de la tradición del pueblo. En los casos en que los pareados sean de extracción acreditadamente popular, lo hago constar subrayando el texto y apuntándolo en los comentarios correspondientes. Después de los pareados hago un comentario de cada uno de nuestros fantásticos animales, basándome en la propia memoria oral y en la propia experiencia de la cultura de mi pueblo.

 

1. El Anŝa

Quand at ved l’Anŝa in la stala

lasla star si no la t’imbala.

“Cuando veas el Anŝa en el establo,

déjala en paz; si no, te engaĖa”.

Minga schisar l’Anŝa par la coa

e prega Diu par la salüt toa!

“No pises el Anŝa por la cola,

y ruega a Dios por la salud tuya”.

El primer animal de esta fantasmagórica fauna campesina es el Anŝa. Es una serpiente de un verde esmeralda muy intenso, con una cresta sobre su cabeza. Se caracteriza por su carácter iracundo y por su mal humor, y de ahí viene que el clásico reproche entre nuera y suegra, y viceversa, sea “L’Ź catiua ad cme n’ Anŝa” (“Es mala como una Anŝa”). Algunos de mis paisanos más ancianos dicen haberla visto amamantarse directamente de las ubres de las vacas que se dejan solas en el valle, y previenen de que estas serpientes suelen encontrarse también cerca de los canales y de los pantanos, y de que, si alguien se les acerca, le muerden con mucha fuerza y maldad.

* * *

2. El Babau

Quand in granŹr al Babau al gh Ź

dat ad vėlta e torna indré.

“Cuando en el granero está el Babau,

date la vuelta y regresa atrás”.

Minga scultar dal Babau al vers

parchŹ ureci e vantron i dventa arvŹrs.

“No escuches del Babau el alarido,

porque orejas y estómago se ponen al revés”.

Todos los niĖos y los adultos de Poggio Rusco han oído durante su infancia las terribles historias del Babau. En los lugares más aislados, por las noches y en la oscuridad, se aparece este animal fantástico: es un monstruo feo, muy similar a una sombra que se desliza silenciosa, aterradora, y su comida preferida son los niĖos desobedientes, los que no quieren acostarse a la hora que dicen sus padres, los caprichosos. Yo misma recuerdo, que cuando era muy pequeĖa, mi hermano, ocho aĖos mayor, cuando estudiaba en su habitación (o sea, raras veces), me pedía que le esperara fuera y que no entrara a molestarle, ya que acababa de ver que se escondía detrás del armario el terrible Babau… A pesar del transcurso de los aĖos, y aunque sepa que todas estas historias son leyendas, al encontrarme sola en mi casa de Italia recuerdo las historias que acompaĖaron mi infancia, y reaparece de pronto mi miedo a la mano peluda y negra del Babau, que siempre espera detrás del armario. Seguramente el nombre deriva del sonido onomatopéyico “bau-bau”, el ladrido del perro, como ya se conocía en la antigua Grecia. En EspaĖa y en Hispanoamérica le llaman “coco”, en muchos otros lugares es el “Hombre Negro”, encarnación de todos los miedos irracionales.

* * *

3. La BŹgasüchŹra

L’e mŹi deŝiderar d’Źsar mėrt

pütėst che na BŹgasüchŹra in l’ėrt.

“Es mejor desear estar muerto

que tener una BŹgasüchŹra en la huerta”.

Mai dar da magnar a na BŹgasüchŹra.

l’at magnarą camiŝa, müdanda e pancera!

“Nunca hay que dar de comer a una BŹgasüchŹra:

te comerá camisa, braga y faja”.

La BŹgasüchŹra (de bŹga “gusano” y süchŹra “de la süca o calabaza”) es el terror de todos los campesinos y de las viejitas que tienen una pequeĖa huerta delante de su casa. Cuando hace su aparición, destruye todos los productos de la tierra, que con tantos cuidados tardaron meses en crecer. Es un insecto-monstruo glotón y voraz que se aprovecha de los desprevenidos, y el primero de los pareados, proverbio muy utilizado y famoso, describe bien su acción demoledora. Cuando algún descuidado le ofrece a esta BŹgasüchŹra con cara de muerto una hoja de lechuga, corre el riesgo de quedarse sin ropa, ya que come rápidamente todo lo que puede alcanzar. De ahí que a los aprovechados se le suele comparar con el peligroso parásito mantuano.

* * *

4. La Boŝma

Quand i ureci ad la Boŝma at ved in dal pantan

vers i ėc: gambi in spala e cor luntan.

“Cuando las orejas de la Boŝma veas en el pantano,

abre los ojos: piernas arriba, y corre lejos”.

Biŝogna star luntan da la masa minga cuaciada

si no la Boŝma l’at met in dla stagnada!

“Hay que quedarse lejos del abono no cubierto;

si no, la Boŝma te mete en la olla!”

 

La Boŝma (fig. 13)[16] se pueden describir como un cerdo o un jabalí extremadamente gordo, con orejas muy peludas y colmillos largos, que desprende un olor nauseabundo e insano. Vive en lugares que se caracterizan por su insalubridad: charcos sucios, pozas de aguas negras y hediondas, lugares en donde encuentra su comida. Lo que más asusta a este monstruoso animal son la limpieza y la higiene, así que suele escapar al encontrarse con la gente de la vecindad, aunque esto no implica que no sea peligrosa.

 

Fig. 13

 

En todo caso, los abuelos y los padres recomiendan a los niĖos que sean siempre muy limpios y que tengan cuidado de no acercarse a lugares sucios y solitarios.

 

* * *


 

5. La Buba

Quand la Buba l’at völ ben

anca la mąchina la va ben.

“Cuando la Buba te quiere,

el coche también va bien”.

S’at pėrt’ i tė vestď alla rinfüŝa,

ad sicür al tė aspŹt l’Ź quel d’na Buba.

“Si llevas tu ropa desordenada,

de seguro tu aspecto es el de una Buba”.

Cuenta quien vio a la Buba o quien oyó hablar de ella a sus mayores que llama la atención por su pelo hirsuto encima de la cabeza y de la espalda, y por la risa que asoma siempre a sus labios. Es una bestia experta en el empleo de todas las máquinas que produce el hombre, sobre todo las que se emplean para labrar la tierra, y le encanta robar a las campesinas su ropa para después disfrazarse. Su aspecto poco elegante llevó a los campesinos a comparar humorísticamente a quienes van mal vestidos o mal peinados con este animal grosero pero inofensivo. La palabra Buba también tiene un origen onomatopéyico: bu-bu-bu es el grito de un ave nocturna, la abubilla o upupa[17], que el imaginario campesino transformó en monstruo-bonachón.

 

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6. El BuŝatŹl

S’at gh Ź da far cul BuŝatŹl

vŹrŝ ben i ėc, gambi e sarvel.

“Si tienes que ver con el BuŝatŹl,

abre bien los ojos, piernas y cerebro”.

Al BuŝatŹl al par brau e bon

e, in fond, al fa tanta cumpasion!

“El BuŝatŹl parece bravo y bueno,

y, en el fondo, da mucha compasión”.

 

 


Fig. 14

 

El BuŝatŹl (fig. 14)[18] es un cruce entre un caballo, una burra, un simio y un perro. Es un animal de humor cambiante, ignorante y muy entrometido. Quien se lo encuentra debe tener mucho cuidado, porque, a pesar de su carácter fundamentalmente bueno, no es aconsejable confiar en esta criatura que actúa de modo imprevisible, y que, de repente, de bestia mansa puede transformarse en un “revuelvelotodo”. Por su poco juicio y mesura se originó el dicho “L’Ź sens’üsta cumpagn un BuŝatŹl!” (“ŃTiene tan poca prudencia como un BuŝatŹl!”).

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7. El Calcalí

Minga fąrat regalar di Calcalí

s’at an vö fnir mal i tė dď.

“No te hagas regalar unos Calcalí,

si no quieres terminar mal tus días”.

Gnent Calcalď, gnent Calcalď,

al pü brau dla scöla a son mi!

“Nada de Calcalí, nada de Calcalí:

el mejor de la escuela soy yo”.

 


Fig. 15.

 

Este pequeĖo pájaro (fig. 15)[19] es de los más amables que han existido. Parece ser que educa a sus retoĖos y que les enseĖa el respeto a los mayores de forma tan parecida a la de los hombres que, si los pequeĖos no respetan los preceptos paternos, reciben un castigo ejemplar: el Calcalď padre golpea con su ala en la cabeza al hijo desobediente. De esa actitud deriva, según la tradición popular, su nombre “Calca lď!” (“ŃDale allí!”). Así, a los malos alumnos y a los niĖos poco disciplinados de mi pueblo, los padres les corrigen diciéndoles: “Tö, ad regal un gnal ad Calcalď!” (“Ten, Ńte regalo un nido de Calcalí!”), y les asestan un blando y cariĖoso “coscorrón”, sin maldad ni violencia, pero con la intención de darles una lección, con el fin de que los rebeldes regresen al buen camino.

* * *

8. El CanpŹr

S’at vö diféndar dla puina al fŹr

biŝogna ch’at gh abi la rüfa dal CanpŹr.

“Si quieres defender del óxido el hierro,

necesitas la tenacidad del CanpŹr”.

S’at vö resďstar fėrt a na lüŝinga

fa cmŹ al CanpŹr: al n’ a mėla minga!

“Si quieres resistirte fuerte a las alabanzas,

haz como el CanpŹr: Ńqué nunca deja!”

El CanpŹr es un anfibio, muy parecido a un sapo que vive en charcos de agua muy poco profundos y que, si se le molesta, responde a la provocación quedándose completamente rígido y desprendiendo un olor acre y repulsivo. Su carácter firme y testarudo le lleva a proteger sus intereses (o bien su hembra, o bien su casa o bien su prole), aunque sea a consta de la muerte. Por eso a las personas que no ceden ante nada, aunque luchen a sabiendas por una causa perdida, se les compara con esta rana tan especial y testaruda.

* * *

9. El CucĚ da la pena griŝa

Minga scultar al CucĚ quand al conta i an:

ad sicür at finirés cun un malan.

“No escuches al Cucú cuando cuenta los aĖos:

seguramente terminarás con una desgracia”.

Quand al CucĚ da la pena griŝa al conta,

stópat i ureci e dat ad vėlta!

“Cuando el CucĚ da la pena griŝa se pone a contar,

Ńtápate las orejas y date la vuelta!”

 

Fig. 16

 

Las jóvenes en espera de encontrar marido buscan entre las frondas de los árboles de los campos al CucĚ da la pena grisa (“Cuco de plumaje gris”) (fig. 16)[20] para hacerle la pregunta que más les interesa: “ņCuántos aĖos más tendré todavía que esperar?”. Y este prodigioso pájaro que todo lo sabe empieza a cantar, mientras las chicas cuentan sus cu-cús: “Uno, dos,...”. Pero esta ave tiene fama de ser a veces muy cruel y de engaĖar a las ingenuas emitiendo centenares de “cu-cús”, lo que las lleva a la desesperación. Las seĖoras mayores, que ya conocen el carácter veleidoso del CucĚ da la pena grisa, desaconsejan a las impacientes que escuchen su engaĖoso canto, recitando el pareado arriba evidenciado, para avisarles y evitarles el disgusto que puede venir. Los “augurios del Cuco” son un motivo presente en toda Europa. En EspaĖa las jóvenes de Cantabria preguntaban al Cuco de esta forma:

Cuco rabucu, rabucu cucu de escoba

ņCuántos aĖos faltan para la mi boda?[21]

En Portugal el testimonio de Sandra Rodrigues nos dice:

Cuco da ribeira

quantos anos me dás de solteira?[22]

Sin olvidar la tradición británica y germánica:

Cuckoo, cherry tree,

good bird, tell me

how many years

I shall be

before I get married.[23]

[“Cuco, cerezo / buen pájaro, dime / cuántos aĖos / tendré que estar / hasta que me case”.]

* * *

10. El Dormalėra

An brav Dormalėra

la pďlula ’t indėra.

“Un buen Dormalėra,

la píldora te adorna”.

S’at vö restar cun in sal cül li pŹsi

cédagh al Dormalėra i tė interŹsi!

“Si quieres quedarte con los trapos sobre el culo,

Ńcede al Dormalėra tus intereses!”

El nombre de esta bestia, cuya complexión se encuentra entre la de una vaca y una rata, es compuesto por una frase: “dorm a l’ ėra” (“duerme a la sombra”). Ésta es su principal actividad, y si durante el día la encontramos durmiendo en los campos, bajo la sombra de los árboles, de noche la hallamos descansando por allí cerca. Las personas mayores cuentan que tras espiar el Dormalėra día tras día nunca lo vieron moverse ni buscar comida, y no saben explicar cómo sobrevive. De ahí que cuando alguien del pueblo parece quedarse embobado con algo, es devuelto a la realidad con un “Dasmisiąt Dormalėra!” (“ŃDespierta Dormalėra!”) que se le grita al oído.

* * *

11. La Fada

   “La leyenda cuenta que una bella y joven princesa cuyo nombre era Domilla, el día de su compromiso con un príncipe de otras tantas virtudes, fue transformada en una rana gorda y de grandes dimensiones por una hechicera envidiosa y maligna. Y cómo en tantas historias todavía espera el beso de un noble y enamorado caballero que la pueda devolver a su verdadera apariencia”.[24]

Así dicen que surgió este animal que vive en los campos de los alrededores de Poggio Rusco quienes tuvieron la suerte de encontrarse con ella, y que con amabilidad le preguntaron por su historia y por cómo pudo una doncella tan guapa convertirse en tal monstruo horrible. Lo cierto es que, como esta rana es la más fea que existe en el mundo, muchas veces algunos muchachos suelen susurrar entre dientes cuando pasa una joven o una mujer que no destaca por su belleza: “Che Fadón!”. El origen de la Fada-Hada como princesa embrujada de este pueblo es mucho más antiguo, ya que este mito aparece en los albores de otras culturas, como la asturiana, la provenzal, la alemana, o la portuguesa, aunque con diversos matices: desde el latín Vetula (“vieja”), que en su desarrollo semántico en las lenguas románicas se interpretó como “espíritu solar”, “encarnación de las fuerzas de la naturaleza”, “espíritu de la fertilidad”, “bruja”[25].

 

* * *


 

12. El Favás

S’as rabis al Favąs

at fa pasar pr i ŝdas.

“Si enfadas al Favąs

te haces pasar las tuyas”.

In l’ėrt, sa gh Ź scunquas

ad sicür l’Ź sta al Favąs!

“En la huerta si hay revolución

seguramente ha sido el Favąs!”

El Favąs es un pájaro de apariencia similar a un pato salvaje que se caracteriza por su apetito insaciable, sobre todo en lo que se refiere a las legumbres: alubias, garbanzos, lentejas, habas. De éstas últimas toma su nombre, ya que “haba” en italiano se dice “fava”; de allí que en mi dialecto se empezase a llamar: “Favąs” a estas aves. Es muy temido por las campesinas hacendosas que sufren sus rapiĖas. Según ellas la parte de abajo del pico del Favąs tiene la propiedad de ensancharse para poder acumular una cantidad de comida que permitiría que una familia se alimentase durante más de tres meses.

* * *

13. El Galpedar

Al Galpedar l’Ź pran bŹl e brau

ma at fa andar in gatugnau.

“El Galpedar es muy bonito y bueno,

pero te lleva a la ruina”.

Quand at ved al Galpédar gnir

mąndal via s’ t an vö sufrir!

“Cuando veas al Galpedar venir

Ńéchalo si no quieres sufrir!”

Este gallo, exclusivo de nuestros valles, tiene cuatro patas, el más bello y colorido plumaje jamás visto y un andar altivo que es verdaderamente elegante. Se dice que por ello su temperamento es muy vanidoso y presumido, y que suele pasearse por donde mejor pueden admirarse sus cualidades, como las plazas de mercado, las ferias y las fiestas del pueblo. Es tan engreído que puede morirse de la envidia que le provoca el cruzarse con otro animal más bello que él. Esto es por lo menos lo que cuentan en el Bestiario sus autores, y como ellos mismos aĖaden en un compendio que se encuentra al final de la cuarta edición del libro, que en falta de datos decidieron “reinventarlo”, sugestionados por el nombre dialectal.[26] Muchos campesinos, que por su sencillez no suelen callarse ante conductas arrogantes, exclaman ante las personas que se pasean fanfarroneando: “Al va dür ac’ mŹ un Galpedar” (“Anda rígido como un Galpedar”).

* * *

14. La Goŝa

Quand at sent la Goŝa sigar

córi pütin, via, andar!

“Cuando sientes la Goŝa gritar,

Ńcorre niĖo, vete, anda!”

Se dl’ acqua at vedi adės a la spoŝa

sta sicür: lď gh Ź la Goŝa!

“Si agua ves encima de la novia,

Ńestá seguro: allí está la Goŝa!”

En las casas de campo en los que no hay agua corriente todavía puede beberse de los pozos, aunque la mayoría sirvan ya sólo de recuerdo y adorno. Así que se puede asomar la cabeza al agujero, mirar al fondo, ver cómo cae el cubo y escuchar el ruido lejano que llega. Pero, en muchos lugares, sobre todo donde vive gente mayor, esto no le está permitido a cualquiera: levantan el bastón y amenazan al niĖo curioso para que se aleje, tan rápido como pueda, porque la Goŝa (de gės, o sea “garganta”, vista como boca enorme que lo engulle todo) va a salir para llevárselo adentro. Inventan además que justo unos días antes, un chico, un poco más alto que el pobre desprevenido de turno, se había acercado demasiado y no pudo hacerse nada para ayudarle.

* * *

15. El Lof

L’Ź mŹi vedar al Lof longa la via

che al sol par Santa Maria.

“Es mejor ver el Lof por la calle,

que el sol en el día de Santa María”.

Sech cmé ’n baston e serą cmé n’öf

la cativeria dl’ uŝürari l’Ź quela dal Lof!

“ŃSeco como un bastón y cerrado como un huevo,

la maldad de un usurero es como la del Lof!”

 

Por las calles vacías, en las horas más frías del invierno o más calurosas del verano, una sombra recorre el pueblo. Su silueta sutil, su semblante demacrado, su mirada hambrienta causa temor a quien se cruza con ella. Es el Lof (figs. 17a-17b)[27], un lobo terrible e insaciable, cuya maldad no permite escapatoria a sus víctimas. El primer pareado trascrito compara el miedo que produce este animal con el miedo del campesino a perder su cultivo lo que constituiría su peor desgracia: la sabiduría popular en efecto, cuenta que si en el día de la Inmaculada Concepción, el 8 de diciembre, hace sol,  se  anuncia un  invierno de  lluvias que  harían perder la cosecha y los  esfuerzo de todo un aĖo, y que llevará a las familias al hambre. El Lof es el lobo de los cuentos infantiles, el más famoso el que encontró Caperucita Roja en el bosque, el lobo que en muchas culturas y tradiciones es símbolo de un peligro mortal, el peligro que no deja escapatoria ninguna.

 

Fig. 17a

 

Fig 17b

 

* * *

16. El Lügarėn

Lügar, lügar cor’m adré

ch’a gh ho’l bis atach i pe.

Lügar, lügar Ńcorre tras de mí!,

que tengo la sierpe pegada a los pies”.

Minga imbestialir, da stüpid, al Lügarėn

ch’as rabďs e ’t fa mal cun un muŝgón!

“ŃNo molestes, como un estúpido, al Lügarėn,

que se enfada y te hace daĖo con un mordisco!”

El Lügarėn es una especie de lagartija, de color verde brillante, que tiene una dentadura fuerte y afilada. Se encuentra cerca de las casas, gallineros y granjas. Se nutre de pequeĖos insectos y anfibios; para lo que más se utiliza es para defender los hogares de otro de los animales que hemos descrito, el Anŝa, de modo que las amas de casa y las propietarias de gallineros suelen agradecer mucho su presencia. Frente al pareado que seĖalo como tradicional, se encuentra, en Provenza, una rima parecida que los niĖos cantan, como indica Rohlfs[28]:

Lazer, lazer, lazert,

aparame de la ser(p)

que quan vendras ą moun oustau,

te dournerai un gran de sau!

[“Lagarto, lagarto, lagartito, / protégeme de la culebra / y cuando vengas a mi morada, / te daré un grano de sal”.]

Pero este reptil, como cualquier otro de su misma especie, en la cultura de Poggio, se muestra muy irascible, y si es provocado reacciona con un mordisco tan firme que sólo cortándole la cabeza libera el Lügarėn a su presa.

* * *

17. La Marmącula

S’at vö ciapar al Pidrüs

ŝbatagh la Marmącula sot’ al müs.

“Si quieres atrapar al Pidrüs,

ponle la Marmącula bajo el morro”.

Se la lüna in dal ciel l’apar

an gh Ź Marmącula da pistąr!

“Si la luna en el cielo aparece,

Ńno hay Marmącula que se pueda pisar!”

 

La Marmącula (fig. 18)[29] es un animal exclusivo de los patios de Poggio Rusco. Es un insecto indefenso, con largas antenas, ojos grandes y cuerpo muy reducido. Tímido, aparece sólo en las noches sin luna, las más oscuras del aĖo. Es, para su desgracia, la comida preferida de otro animal que se muestra en este bestiario, el Pidrüs, y por ello es utilizada la Marmącula para capturar el Pidrüs.

 

Fig. 18

 

* * *

18. El MarturŹl

S’a gh i da far cul MarturŹl

atensión, ch’av met in dal bartuvŹl.

“Si tienes algo que ver con el MarturŹl,

atentos, Ńque os mete en el calabozo!”

Ch’i sia Bianch o Ŝald, i MarturŹi

tratŹi tüti cun ŝvimni e manganŹi!

“Ya sean blancos o amarillos, a los MarturŹi

tratadles a todos con bastones y porras!”

De este fantástico animal existen dos razas: la blanca y la amarilla. La primera es astuta y hábil, la segunda tímida y torpe. Mientras la primera caza con destreza en los gallineros y en los corrales de los conejos, la segunda es fácilmente atrapada, debido a sus tiernas carnes, por los nativos. Ahí radica la naturaleza del MarturŹl, entre la inteligencia y la necedad: no hay que confiar ni en los blancos, ni en los amarillos. Los buenos de los campesinos, en tono de broma y con mucho cariĖo, saludan a los amigos diciendo “Ciau, MarturŹl!” (“ŃHola, MarturŹl!”).

* * *

19. El Ůch ad la nev

S’at ved l’Ůch dré gnir

l’invŹran l’Ź dré fnir…

“Si ves el Ůch venir,

el invierno está terminando...”

S’at ved l’Ůch dré ndar

l’invŹran al gh ha da cuntinuar.

“Si ves el Ůch ir,

el invierno tiene que seguir”.

 

Fig. 19a

 

El Ůch ad la nev (“Oca de la nieve”) (figs. 19a-19b)[30] no es un pato normal. Tiene largas patas, de un amarillo chillón, y palmas tan extendidas que le permiten deslizarse sin ninguna dificultad sobre la nieve recién caída, aunque tenga varios centímetros de espesor. Es opinión común, de ahí los pareados arriba seĖalados, que quien encuentre a este maravilloso Óch ad la nev podrá descubrir si el invierno seguirá todavía tan frío, o si va ya acercándose la primavera, según se deduzca de sus andares majestuosos y su inmaculado plumaje. En realidad se trata sencillamente de un pato salvaje, que todavía se encuentra en los campos y bosques, es que anteriormente no ha tenido un mal afortunado encuentro con algún cazador de la zona; este pato común ha logrado, con el tiempo, excitar la fantasía de los aldeanos, llegando a tener poderes adivinatorios que le trasforman en “otro” animal: una bestia imaginaria que ha pasado a ser parte de la tradición folclórica poggese.

 

Fig. 19b

 

* * *

20. El Pidrüs

Se al Pidrüs l’Ź in dal tumbin

as farą un gran festin.

“Si el Pidrüs está en la alcantarilla,

se hará una gran fiesta”.

Se al Pindrüs l’Ź in dal fės

carestia ad vegn adės.

“Si el Pidrüs está en el canal,

la miseria te caiga encima”.

 


Fig. 20a

 

El animal más conocido entre los habitantes de las cercanías es el Pidrüs (figs. 20Ľ-20b)[31].   Grande  como   una   vaca,  pero  más  parecido   a  un   cerdo,   tiene   una

característica que lo hace inconfundible: las patas delanteras son extremadamente más cortas que las traseras y están dotadas de una larga uĖa para su defensa. Deambula por las alcantarillas oscuras, en busca de Marmącule, a las que devora ansiosamente.

 

Fig. 20b

 

Los campesinos autóctonos suelen hablar de este mítico animal a los recién llegados, así como a los turistas de paso, y tanto le ensalzan que los desprevenidos se sienten tentados por su captura. De ese modo, son invitados a una cacería nocturna del Pidrüs: se necesitará un saco grande, unas Marmącule y una linterna. Esa misma noche, el engaĖado de turno se sentará en un lugar aislado del pueblo, alumbrado por la débil luz de la linterna, con unos insectos a modo de cebo y con el saco listo para acoger su presa. Los lugareĖos llegarán a escondidas, le asustarán con ruidos y gritos, y, al final, lo dejarán metido en el saco y le liberarán por la maĖana, entre risas y carcajadas. Este rito burlesco se halla difundido en EspaĖa también, donde es conocido como la broma de los gamusinos[32].

* * *

21. El Simŝón

S’at fa spira sot’ al majon,

sta sicür ch’ at gh Ź ’l Simŝón.

“Si te pica bajo el jersey,

seguro que tienes el Simŝón”.

Cun al Simŝón minga schŹrsar:

strich’ al nas e met’t a pistar!

“Con el Simŝón no bromees,

Ńcierra la nariz, y ponte a pisar!”

 

Fig. 21

 

Entre los animales fantásticos aquí descritos, parece ser el que más asco y repulsión provoca. El olor de este insecto (fig. 21)[33] de color verde chillón es tan nauseabundo, que no deja ni respirar. Se nutre de flores y de hojas, pero también de sangre animal o humana. Lo único que proporciona defensa ante este repelente parásito es la limpieza. Pero si alguno se acerca a las seĖoras mayores, éstas no dudan en pisarle fuerte para aplastarle, auque después se arrepientan, debido al hedor que emana de sus zapatillas, lo que obliga a tirarlas, o incluso a quemarlas. Enaltecido por la imaginación rústica, el Simŝón (con sufijo -ón aumentativo) en realidad es un insecto muy común en toda Europa y América: la “Chinche de la Calabaza” es como se le conoce en EspaĖa, y el “Pinacate” como se le llama en México.

 

* * *

 

El bestiario fantástico cuyas representaciones son expuestas y paseadas durante los festejos carnavalescos de Poggio Rusco se halla muy presente en el imaginario ancestral de toda la comunidad. Sus funciones sociales y su simbolismo se puede dividir en tres categorías:

- ejemplarizantes: los que muestran y critican defectos o virtudes de la comunidad (Anŝa, BŹgasüchŹra, Buba, BuŝatŹl, Calcalí, CanpŹr, Dormalėra, Favás, Galpedar, MarturŹl);

- didácticos: los que advierten contra los peligros en que se puede incurrir (Babau, Boŝma, Goŝa, Lof, Ůch ad la nev);

- jocosos: los que se emplean con fines de burla, provocan risa y sirven de entretenimiento (CucĚ da la pena griŝa, Fada, Lügarėn, Mamącula, Pidrüs, Simŝón).

 


Bibliografía

 

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(http://www.atlantedl.org/mantova/multimedia/letture/bestiario/index.htm).

 

 

Relación de figuras

 

Fig. 1: Imagen de Santa Marta de La Leyenda Dorada, ..., Vol. 1, pág. 419.

Fig. 2: Postal, fiesta en Tarascón, Francia.

(http://members.tripod.com/~gfriebe/tarasque.htm).

Fig. 3: Fiesta en Tarascón, Francia.

(http://www.tarascon.org/fr/histoire_chevalier.php).

Fig. 4: “Tarasca de 1774” de Bernáldez, José María, Las tarascas de Madrid, Ayuntamiento de Madrid, Madrid 1983.

Fig. 5: “Tarasca de 1672” de Leonardo Alegre (Madrid, Archivo de la Villa: http://www.teatry.art.pl/!inne/wystawy/procesjaz.htm).

Fig. 6: “Tarasca de 1663” de Bernáldez, José María, Las tarascas de Madrid, Ayuntamiento de Madrid, Madrid 1983.

Fig. 7: Cuca Fera de Barcelona (http://www.ccgbcv.org/cat/imat/besti09.htm).

Fig. 8: Territorio de Poggio en un mapa del 1594 (Archivo di Stato di Mantova), en Comune di Poggio Rusco: Vivi la cittą 1997-1998, pág. 15.

Fig. 9: Ejemplo de los dibujos de los niĖos de Poggio con los que intentaron adivinar cómo se representará la Marmącula, el animal que fue el centro de las celebraciones el 26 de febrero de 2006.

Fig. 10: La gran fiesta que precede el descubrimiento de la bestia en la plaza (carnaval 2006).

Fig. 11: El momento más importante de la celebración: se descubre la “Bestia” del carnaval 2006.

Fig. 12: Portada de Scansani, S. y Setti, M., Bestiario Podiense (1984).

Fig. 13: La Boŝma de papel maché, expuesto en uno de los soportales de Poggio (carnaval 2006).

Fig. 14: El BuŝatŹl de papel maché, expuesto en una de las calles del pueblo (carnaval 2006).

Fig. 15: El Calcalí de papel maché, expuesto en los soportales “Galleria Buttafochi” de Poggio (carnaval 2006).

Fig. 16: Fig. 15: El CucĚ da la pena griŝa delante de las Escuelas Primarias del pueblo (Carnaval 2006).

Fig. 17a: Imagen del Lof, tomada de Scansani, Stefano y Setti, Mario, Bestiario Podiense (1984).

Fig. 17b: El Lof de papel maché, cerca de uno de los numerosos bares que hay bajo los soportales (carnaval 2006).

Fig. 18: Imagen de la Marmącula, tomada de Scansani, S. y Setti, M., Bestiario Podiense (1984).

Fig. 19a: Imagen del Ůch ad la Nev, tomada de Scansani, S. y Setti, M., Bestiario Podiense (1984).

Fig. 19b: El Ůch ad la nev de papel maché delante de uno de los edificios emblemáticos del pueblo: la Culumbera o la Torre Falconiera (“Halconera”) (carnaval 2006).

Fig. 20a: Imagen del Pidrüs, tomada de Scansani, S. y Setti, M., Bestiario Podiense (1984).

Fig. 20b: El Pidrüs de papel maché, llevado sobre el típico carro arrastrado por un tractor, acompaĖado por la figura de La rasdora, o sea textualmente “La trabajadora” y en sentido más amplio “La ama de casa” (carnaval 2006).

Fig. 21: El Simŝón de papel maché, expuesto en la via Matteotti, calle principal del pueblo (carnaval 2006).

 



[1] Bebida caliente a base de vino tinto del aĖo y especias, como canela, clavo y azúcar.

[2] Santiago de la Vorágine, La Leyenda Dorada, ed. del doctor Grasse, Alianza Editorial, Madrid 1996, Vol. 1, págs. 419-420.

[3] Fig. 2: Postal, fiesta en Tarascón, Francia (http://members.tripod.com/~gfriebe/tarasque.htm).

[4] Mientras la fuerza física caracteriza la lucha de San Jorge contra el dragón, la Santa sujeta y ablanda la maldad de la bestia Tarasca mediante el amor.

[5] Fig. 3: Fiesta en Tarascón, Francia (http://www.tarascon.org/fr/histoire_chevalier.php).

[6] “Échale guindas a la Tarasca, y verás cómo las masca”, o “Come más que una Tarasca”: son dichos que se hicieron proverbiales, en cuanto los niĖos echaban en la boca grande del monstruo de cartón guindas y pequeĖa fruta como regalo para los que se encontraban dentro del artilugio.

[7] Fig. 4: “Tarasca de 1774” y fig. 6: “Tarasca de 1663”, de Bernáldez, José María, Las tarascas de Madrid, Ayuntamiento de Madrid, Madrid 1983. Fig. 5: “Tarasca de 1672” de Leonardo Alegre (Madrid, Archivo de la Villa: http://www.teatry.art.pl/!inne/wystawy/procesjaz.htm).

[8] Fig. 7: Cuca Fera de Barcelona (http://www.ccgbcv.org/cat/imat/besti09.htm).

[9] Gemelli Carreri, G. F., Viaje a la Nueva EspaĖa, UNAM, México, 1976, p. 114.

[10] Asustadores de la península ibérica (http://www.encina.pntic.mec.es/~agonza59/peninsulares.htm).

[11] Fig. 8: Territorio de Poggio en un mapa del 1594 (Archivo di Stato di Mantova), en Comune di Poggio Rusco: Vivi la cittą 1997-1998, pág. 15.

[12] Fig. 9: Ejemplo de los dibujos de los niĖos de Poggio con los que intentaron adivinar cómo se representará la Marmącula, el animal que fue el centro de las celebraciones el 26 de febrero de 2006.

[13] Fig. 10: La gran fiesta que precede al descubrimiento de la bestia en la plaza (carnaval 2006).

[14] Fig. 11: El momento más importante de la celebración: se descubre la “Bestia” del carnaval 2006.

[15] Fig. 12: Portada de la primera edición de Scansani, S. y Setti, M., Bestiario Podiense (1984).

[16] Fig. 13: La Boŝma de papel maché, expuesto en uno de los soportales de Poggio (carnaval 2006).

[17] “Los griegos llamaron a esta ave upupa, porque guarnece su nido con excremento humano. La sucia criatura se alimenta de maloliente basura. Vive de esto en las tumbas. Su cabeza está coronada con una cresta de plumas que destacan. [...] Cambridge, 150”, en Malaxecheverría, I., Bestiario Medieval, p. 159.

[18] Fig. 14: El BuŝatŹl de papel maché, expuesto en una de las calles del pueblo (carnaval 2006).

[19] Fig. 15: El Calcalí de papel maché, expuesto en los soportales “Galleria Buttafochi” de Poggio (carnaval 2006).

[20] Fig. 16: El CucĚ da la pena griŝa, delante de las Escuelas Primarias del pueblo (carnaval 2006).

[21] García Lomas, A. G., Mitología y supersticiones de la Cantabria montaĖesa, págs. 229-230, en Pedrosa, J. M., Bestiario: antropología y simbolismo animal, pág. 117.

[22] Pedrosa, J. M., Bestiario: antropología y simbolismo animal, pág. 119.

[23] Opie, I. y Tatem M., A Dictionary of Superstitions, pág. 112, en Pedrosa, J. M., Bestiario: antropología y simbolismo animal, pág. 120.

[24] Es un breve resumen del cuento que se encuentra en Scansani, S. y Setti, M., Bestiario Podiense (1984).

[25] Rohlfs, G. “Lengua y cultura. Capítulo VI: El problema de la «Vétula»”, en Estudios sobre el léxico románico: “Que existen claras relaciones entre la Befana, la Vetula del carnaval y el espíritu femenino maligno del invierno se ve también porque en algunas regiones de Alemania se quema a la seĖora Holle [...]”, pág. 97. “Muy extendida está la creencia de que la Vetula se transforma en pequeĖos animalitos y amenaza al hombre en un tan inocente disfraz. En la creencia popular alemana aparecen las viejas en las doce noches de Navidad y en la noche de Walpurgis bajo la figura de un sapo. Con esto concuerda el que en el norte de Italia (prov. de Mantua, Pavía, Reggio) se llama fada (‘bruja’) al sapo.”, pág. 99.

[26] Benfatti, C., Scansani, S. y Setti, M., Bestiario Podiense (2001, 4Ľ ed.), pág. 59.

[27] Fig. 17a: Imagen del Lof, tomada de Scansani, S. y Setti, M., Bestiario Podiense (1984), tabla X; Fig. 17b: El Lof de papel maché, cerca de uno de los numerosos bares que hay bajo los soportales (carnaval 2006).

[28] Rohlfs, G. “Lengua y cultura. Capítulo V: El mundo de las creencias”, en Estudios sobre el léxico románico: “También el lagarto y la salamandra pueden ser tabú [...] Si los nombres últimamente nombrados son una clara imagen del temor que el hombre siente ante el ágil animalillo, hay, por el contrario, otras regiones que ven en el lagarto un animal amigo del hombre. De allí que aparezca el lagarto en el Valle de Aosta con el nombre de ami-de-l’omo; en los Alpes Cárnicos, como salvauomo; en Lombardía como salva-cristiąn; en la provincia de Avellino, como guadapasso; en la Sicilia occidental, como guarda-l-omu. En Francia pasa el ‘lagarto’ por protector del hombre que tomado por el sueĖo, pues se dice que, oportunamente, despierta al aldeano que, dormido en el campo, está amenazado por una serpiente. En Provenza, los niĖos cantan: [...]”, págs. 74-75.

[29] Fig. 18: Imagen de la Marmącula, tomada de Scansani, S. y Setti, M., Bestiario Podiense (1984), tabla V.

[30] Fig. 19a: Imagen del Ůch ad la Nev, tomada de Scansani, S. y Setti, M., Bestiario Podiense (1984), tabla VI; fig. 19b: El Ůch ad la nev de papel maché, delante de uno de los edificios emblemáticos del pueblo: la Culumbera o Torre Falconiera (“Halconera”) (carnaval 2006).

[31] Fig. 20a: Imagen del Pidrüs, tomada de Scansani, S. y Setti, M., Bestiario Podiense (1984), tabla I; fig. 20b: El Pidrüs de papel maché, llevado sobre el típico carro arrastrado por un tractor, acompaĖado por la figura de La rasdora, o sea textualmente “La trabajadora” y en sentido más amplio “La ama de casa” (carnaval 2006).

[32] “[...] gamusinos, animales imaginarios que muchísimos niĖos espaĖoles, y en cualquier fecha y lugar, hemos buscado al llegar a algún pueblo donde nos han convencido para que fuésemos a su caza; y que luego, tras caer nosotros en la trampa, hemos hecho buscar a otros. Lo normal es que haya que perseguirlos de noche, con una linterna y en las orillas de los ríos o lagos. El final de la aventura se adivina fácilmente: chapuzón en el río o largo trecho cargando un saco lleno de piedras en el que los astutos acompaĖantes han ido metiendo –apartándolos siempre de la vista de la incauta víctima- los enigmáticos bichos”, en Pedrosa, J. ņQué es un chirlomirlo? Un enigma que viene de la Edad Media.

[33] Fig. 21: El Simŝón de papel maché, expuesto en la via Matteotti, calle principal del pueblo (carnaval 2006).