Nixon, Bobby. “Siete baladas anglo-escocesas frente a sus paralelos en el romancero espaĖol”. Culturas Populares. Revista Electrónica 2 (mayo-agosto 2006).

http://www.culturaspopulares.org/textos2/articulos/nixon.htm

ISSN: 1886-5623

 

 

 

 

Siete baladas anglo-escocesas frente a sus paralelos

en el romancero espaĖol[1]

 

Bobby Nixon

Universidad de Sevilla

 

 

Resumen

Las baladas inglesas y escocesas fueron antologadas por Francis James Child a finales del siglo XIX. Pese a su importancia, no son demasiado conocidas en EspaĖa ni en Hispanoamérica, quizás porque nunca han sido traducidas al castellano, a despecho de sus relaciones temáticas directas con varios romances de la tradición hispánica. En la perspectiva de alcanzar un día una visión global de lo que fue la balada europea, en cuyo marco debe estudiarse el romancero espaĖol, ofrezco a continuación la traducción de siete de estas baladas que tienen análogos en el romancero espaĖol, precedidas del texto original, y seguidas de ciertas pistas bibliográficas y temáticas de carácter comparatista.

Palabras clave

Balada. Romancero. EspaĖol. Menéndez. Inglés. Child.

 

Abstract

The English and Scottish ballads were anthologized by Francis James Child in the late nineteenth century, yet in spite of their importance they have never received great attention in the pan-Hispanic world.  To my knowledge they have never been translated into Spanish even though a direct thematic relationship is shared with several romances from the Spanish tradition.  In the hopes of one day achieving a global perspective of precisely what was the European ballad  tradition I contribute a translation of seven of the English-Scottish ballads taken from the Child corpus which have analogues in the Spanish Romancero.  They are accompanied by specific bibliographic documentation to assist in a comparative study of the various European traditions.

Key Words

Ballads. Analogues. Child. Maisry. English. Traditional.

 

 

 

 

A pesar de su interés y de su importancia, las baladas anglo-escocesas no son demasiado conocidas en EspaĖa ni en Hispanoamérica, quizás porque nunca han sido traducidas —que yo sepa— al castellano.  En la perspectiva de alcanzar un día una visión global de lo que fue la balada europea, en cuyo marco debe estudiarse el romancero espaĖol, ofrezco a continuación la traducción de siete de estas baladas, precedidas del texto original, y seguidas de ciertas pistas bibliográficas y temáticas de carácter comparatista.       

 

I) Lady Isabel and the Elf Knight

Recogida antes de 1710

 

1          Fair lady Isabel sits in her bower sewing,

Refrain: Aye as the gowans grow gay

There she heard an elf-knight blawing his horn.

Refrain: The first morning in May

2          ‘If I had yon horn that I hear blawing,

And yon elf-knight to sleep in my bosom.’

3          This maiden had scarcely these words spoken,

Till in at her window the elf-knight has luppen.

4          ‘It’s a very strange matter, fair maiden,’ said he,

‘I canna blaw my horn but ye call on me.

5          ‘But will ye go to yon greenwood side?

            If ye canna gang, I will cause you to ride.’

6          He leapt on a horse, and she on another,

And they rode on to the greenwood together.

7          ‘Light down, light down, lady Isabel,’ said he,

            We are come to the place where ye are to die.

8          ‘Hae mercy, hae mercy, kind sir, on me,

            Till ance my dear father and mother I see.’

9          ‘Seven king’s-daughters here hae I slain,

            And ye shall be the eight o them.’

10        ‘O sit down a while, lay your head on my knee,

            That we may hae some rest before that I die.’

11        She stroakd him sae fast, the nearer he did creep,

            Wi a sma charm she lulld him fast asleep.

12        Wi his ain sword-belt sae fast as she ban him,

            Wi his ain dag-durk sae sair as she dang him.

13        ‘If seven king’s-daughters here ye hae slain,

            Lye ye here, a husband to them a’.’

 

Todos los textos originales proceden de: Child, Francis James, The English and Scottish popular ballads, 5 vols, New York: Dover Publications, Inc., 1965.

Lady Isabel and the Elf Knight es del Tomo 1, pág. 55.

He reproducido la balada, número 4A, la primera de siete variantes.

 

Traducción

 

1          La bella seĖora Isabel está en su cámara cosiendo,

            Estribillo: Ay, y se alegran las margaritas.

            Allí escuchó a un caballero-duende haciendo sonar su cuerno.

            Estribillo: La primera madrugada de mayo.

2          «ŃSi poseyera yo ese cuerno que escucho sonar,

            y ese caballero-duende para dormir sobre mi seno».

3          Apenas había pronunciado la doncella tales palabras,

            apareció en su ventana el caballero-duende.

4          «Bella doncella, resulta algo muy curioso», dijo él,

            «que no haga más que hacer sonar mi cuerno y que tú me llames.

5          Ay, ņme acompaĖarás a la floresta?

            Si no puedes ir, te obligaré a cabalgar conmigo».

6          Él subió sobre un caballo, y ella sobre otro,

            y cabalgaron juntos hasta la floresta.

7          «Échate al suelo, seĖora Isabel», dijo él,

            hemos llegado al lugar en el que vas a morir».

8          «Ten misericordia de mí, amable seĖor,

            hasta que vea a mi padre y a mi madre».

9          «He matado aquí a siete hijas de reyes,

            y tú vas a ser la octava de ellas».

10        «Ay, siéntate un rato, pon la cabeza sobre mi rodilla,

            para que descansemos antes de que yo muera».

11        Ella le acarició muy rápido; él se le acercó más;

            con un pequeĖo encanto le arrulló, y él se quedó dormido.

12        Ella le ató con el cinturón de su propia espada,

            con su propio puĖal le dio una puĖalada muy fuerte.

13        «Si has matado aquí a siete hijas de reyes,

            aquí te quedarás, esposo de todas ellas».

 

 

Rico Franco, romance espaĖol

 

Versión de La Habana (Cuba) de 1922.  22 hemistiquios 

 

            En el monte hay un palacio    que le dicen de Oruzbel 

  2        y allí vive una muchacha    que la llaman Isabel.

 

en Díaz Roig, Mercedes, Romancero tradicional de América, México, D.F.: Colegio de México, 1990.  núm. XVIII, 8.1, pp. 174-175.

 

La siguiente es una versión de Zafra, Badajoz, EspaĖa del siglo XIX:

 

            En Madrid hay un palacio    que le llaman de Oropel 

  2        donde vive una seĖora    que le llaman Isabel. 

Su padre no quería darla    ni pa el conde ni el marqués 

  4        ni por el oro que valga    la corona de Isabel. 

            Estando un día jugando    un juego del alfiler 

  6        ha pasado un chico mozo,    chico mozo aragonés. 

            La ha cogido de la mano    y la ha llevado al cuartel. 

  8        En el medio del camino    llora la triste Isabel. 

            -ņPor qué lloras, hija mía,    por qué lloras, Isabel? 

  10      Si lloras por tus hermanos,    no los volverás a ver 

            y si lloras por tu padre,    prisionero lo has de ver. 

  12      -No lloro por nada de eso,    ni por ningún interés, 

            lloro por un puĖal de oro.    -ņPuĖal de oro, para qué? 

  14      -Para partir esta pera,    que vengo muerta de sed.- 

            Él se lo ha dado al derecho    y ella lo toma al revés. 

 

Publicada en Machado y Álvarez 1883, Folk-lore. Biblioteca de las tradiciones populares espaĖoles, tomo 3, págs. 98-99. 

El Folk-lore Andaluz: órgano de la sociedad de este nombre, dirigida por Antonio Machado y Alvarez "Demófilo"; estudio preliminar de José Blas Vega y Eugenio Cobo, Madrid: Tres, Catorce, Diecisiete, 1981. Reprod. facs. de la ed.: Sevilla: Francisco Alvarez y Ca, 1883.

 

 

 

Baladas análogas:

El desarrollo completo de las abreviaturas de las colecciones aparecen en la bibliografía final de este artículo.

 

espaĖol:           «Rico Franco» [Primav. 119], se encuentra por primera vez en el Canc. s.a., fol. 191.

holandés:         «Heer Halewijn», versión holandesa de Hallewijn [HF 9,10].

danés:              «Kvindemorderen» en DgF, IV, núm 183A. de h. 1583. «The Woman-Murderer» (Kvindemorderen), núm. 29, pp. 127-130 en Dal-Meyer.

francés:            «Renaud, le tueur de femmes», Doncieux, pp. 351-396.

alemán:            «Der Mädchenmörder», DVM, II, núm. 41; «Die Bluthochzeit», DVM, II, núm 46 y Meier 15; «Ulinger», Meier 17, Erk-Böhme 41,42,195.

escandinavo:    «Ulver of Vnelil», «Den Falske Riddaren», «Röfvaren Rymer»

polaco:             balada supernatural  ‘Hilzicka’ que corresponde a la alemana de ‘Rübezal’vid. EB, p. 280.

lituano:            ‘The Jewish Girl Enticed and Drowned’

húngaro:          ‘Anna Molnár’ (The Enticed Wife) en Bartók, 1924, números 307, 316

y en Researches, 129-157 (134-147).

italiano:            «Un’eroina» en Nigra 13; BG, pp. 45-50.

 

Estudios:

Yoná, pp. 253-254.

EB, pp. 259-260. Dice que la balada descendió de Francia a Italia y de Italia a EspaĖa,          de acuerdo con la opinion de Menéndez Pidal.

Entwistle, William J., «Second Thoughts concerning El Conde Olinos», en

Romance Philology, 7 (1953/1954). pp. 13-15.

Kemppinen, Iivar, The Ballad of Lady Isabel and the False Knight, Helsinki, 1954.

Long, Eleanor, ‘Thematic Classification and Lady Isabel’, en Journal of American

            Folklore, 85 (1973), 32-41.

Menéndez Pidal, Ramón, RoH, I, 141, n. 117, 330; II, 316.

Menéndez Pelayo, Marcelino, TRV II, 389-390. 

Nygard, Holger Olof, The ballad of Heer Halewijn, its forms and variations in Western

Europe; a study of the history and nature of a ballad tradition, Knoxville: University of Tennessee Press, 1958.

Rogers, Edith, «A New Genealogy for Rico Franco», en JAF, 80 (1969), 369-373. 

 

 

 

 

II) Young Beichan (Lord Bateman),
Antes de 1783

 

1          In London city was Bicham born,

            He longd strange countries for to see,

            But he was taen by a savage Moor,

            Who handld him right cruely.

2          For thro his shoulder he put a bore,

            An thro the bore has pitten a tree,

            An he’s gard him draw the carts o wine,

            Where horse and oxen had wont to be.

3          He’s casten [him] in a dungeon deep,

            Where he coud neither hear nor see;

            He’s shut him up in a prison strong,

            An he’s handld him right cruely.

4          O this Moor he had but ae daughter,

            I wot her name was Shusy Pye;

            She’s doen her to the prison-house,

            And she’s calld Young Bicham one word by.

5          ‘O hae ye ony lands or rents,

            Or citys in your ain country,

            Coud free you out of prison strong,

            An coud mantain a lady free?’

6          ‘O London city is my own,

            An other citys twa or three,

            Coud loose me out o prison strong,

            An coud mantain a lady free.’

7          O she has bribed her father’s men

            Wi meikle goud and white money,

            She’s gotten the key o the prison doors,

            An she has set Young Bicham free.

8          She’s gi’n him a loaf o good white bread,

            But an a flask o Spanish wine,

            An she bad him mind on the ladie’s love

            That sae kindly freed him out o pine.

9          ‘Go set your foot on good ship-board,

            An haste you back to your ain country,

            An before that seven years has an end,

            Come back again, love, and marry me.’

10        It was long or seven years had an end

            She longd fu sair her love to see;

            She’s set her foot on good ship-board,

            An turnd her back on her ain country.

11        She’s saild up, so has she doun,

            Till she came to the other side;

            She’s landed at Young Bicham’s gates,

            An I hop this day she sal be his bride.

12        ‘Is this Young Bicham’s gates?’ says she,

            ‘Or is that noble prince within?’

            ‘He’s up the stairs wi his bonny bride,

            An monny a lord and lady wi him.’

13        ‘O has he taen a bonny bride,

            An has he clean forgotten me!’

            An sighing said that gay lady,

            I wish I were in my ain country!

14        But she’s pitten her han in her pocket,

            An gin the porter guineas three;

            Says, Take ye that, ye proud porter,

            An bid the bridegroom speak to me.

15        O whan the porter came up the stair,

            He’s fa’n low down upon his knee:

            ‘Won up, won up, ye proud porter,

            An what makes a’ this courtesy?’

16        I’ve been porter at your gates

            This mair nor seven years an three,

            But there is a lady at them now

            The like of whom I never did see.

17        ‘For on every finger she has a ring,

            An on the mid-finger she has three,

            An there’s as meikle goud aboon her brow

            As woud buy an earldome o lan to me.’

18        Then up it started Young Bicham,

            An sware so loud by Our Lady,

            ‘It can be nane but Shusy Pye,

            That has come oer the sea to me.’

19        O quickly ran he down the stair,

            O fifteen steps he has made but three;

            He’s tane his bonny love in his arms,

            An a wot he kissd her tenderly.

20        ‘O hae you tane a bonny bride?

            An hae you quite forsaken me?

            An hae ye quite forgotten her

            That gae you life an liberty?’

21        She’s lookit oer her left shoulder

            To hide the tears stood in her ee;

            ‘Now fare thee well, Young Bicham,’ she says,

            ‘I’ll strive to think nae mair on thee.’

22        ‘Take back your daughter, madam,’ he says,

            ‘An a double dowry I’ll gi her wi;

            For I maun marry my first true love,

            That’s done and suffered so much for me.’

23        He’s take his bonny love by the han,

            And led her to yon fountain stane;

            He’s changd her name frae Shusy Pye,

            An he’s cald her his bonny love, Lady Jane.

 

Child, Vol.1, pp. 454-483, núm. 53A.  Hay versiones A-N; la versión A es de un manuscrito de 1783.

 

 

1             Bekin nació en la ciudad de Londres.

               Suspiró por ver países extraĖos,

            pero un moro salvaje le capturó,

               y le trató con mucha crueldad.

2             En su hombro ha hecho un hueco,

               y dentro del hueco ha metido un árbol,

               y le ha obligado a arrastrar los carros de vino,

               lo que antes hacían caballos y bueyes.

3             Le ha arrojado dentro de una mazmorra profunda,

               donde ni se oía ni se veía nada;

               le ha encerrado en una fuerte prisión,

               y le ha tratado con mucha crueldad.

4             Ay, este moro tenía sólo una hija.

               Sé que su nombre era Siusi Pai;

               ella se ha ido a la cárcel,

               y ha preguntado al joven Bekin sólo una palabra.

5             «Ay, ņtienes algunas tierras o rentas,

               o ciudades en tu propio país,

               que pudieran liberarte de la fuerte prisión,

               y que bastasen para mantener a una noble seĖora?».

6             «Ay, es mía la ciudad de Londres,

               y dos o tres ciudades más,

               que podrían liberarme de la fuerte prisión,

               y que bastarían para mantener a una noble seĖora».

7             Ay, ella ha sobornado a los hombres de su padre

               con mucho oro y con dinero blanco;

               ha conseguido la llave de las puertas de la prisión,

               y ha liberado al joven Bekin.

8             Ella le ha dado una barra del buen pan blanco,

               y un frasco del vino espaĖol,

               y le ha dicho que se acuerde del amor de la seĖora

               que con tanta amabilidad liberóle de su sufrimiento.

9             «Pon el pie a bordo del buen barco,

               y marcha a toda prisa hasta tu propio país,

               y antes de que se cumplan los siete aĖos,

               regresa aquí, amor, para casarte conmigo».

10           Los siete aĖos pasaron muy despacio.

               Ella suspiraba por ver a su amor;

               puso ella el pie a bordo del buen barco,

               y abandonó su propio país.

11           Navegó por todas partes,

               hasta que arribó a la otra costa;

               llegó a las puertas del joven Bekin

               con la esperanza de convertirse ese día en su novia.

12           «ņSon éstas las puertas del joven Bekin?», preguntó ella,

               «ņo está adentro ese noble príncipe?».

               «Él está arriba, con su hermosa novia

               y con muchos seĖores y seĖoras».

13           «ŃAy, él ha tomado una novia hermosa,

               y se ha olvidado de mí por completo!».

               Y, suspirando, dijo esto con energía:

               «ŃOjalá estuviera yo en mi propio país!».

14           Pero metió su mano en su bolsillo,

               y al portero le ha entregado tres guineas.[2]

               Dice: «Toma ésta, tú, buen portero,

               y pídele al novio que me hable».

15           Ay, cuando el portero subió las escaleras,

               él se hincó de rodillas:

               «Levántate, levántate, buen portero,

               ņ a qué se debe tanta cortesía?».

16           «He sido el guardián de tus puertas

               nada menos que durante siete y tres aĖos,

               y ahora hay allí una seĖora,

               mujer a la cual nunca había visto,

17           que en cada dedo tiene un anillo,

               y en el dedo de en medio tiene tres,

               y lleva tanto oro encima de su cabeza

               como para comprarme unas tierras o un condado».

18           Se levantó el joven Bekin,

               y juró por Nuestra SeĖora, en tono muy fuerte,

               «Ella sólo puede ser la Siusi Pai,

               que ha venido hasta mí desde más allá del mar».

19           Ay, bajó las escaleras con tanta prisa que,

               de los quince escalones, sólo pisó tres;

               tomó a su gentil amor entre su brazos,

               y yo sé que la besó con gran cariĖo.

20           «Ay, ņhas tomado otra novia hermosa,

               y a mí me has abandonado,

               y te has olvidado por completo

               de quien te dio tu vida y tu libertad?»

21           Ella apartó la vista a la izquierda

               para esconder las lágrimas que había en sus ojos.

               «Pues vaya usted con Dios, joven Bekin», dijo ella,

               que yo me esforzaré para no pensar más en ti».

22           «Te devuelvo a tu hija, seĖora», dijo él,

               «y le haré entrega de una doble dote;

               porque he de casarme con mi verdadero primer amor,

               que ha hecho y sufrido tanto por mí».

23           Él tomó a su hermoso amor por la mano,

               y se dirigió hasta la fuente de piedra.

               Cambió su nombre de Siusi Pai,

               Y a su hermoso amor pasó a llamarla Dama Juana*.

 

 

La condesita, romance espaĖol

 

*En la Gran Conquista de Ultramar cuando Carlos Mainete (el joven Carlomagno) se casa con la princesa mora Halia ( se llama ‘Galiana’ en la Primera Crónica General) cambia su nombre a Sevilla:

               con toda la buena andanća que havía, no olvidava el amore de la infanta Halia, hija del rey de Toledo.  E ella, quando lo oyó, fue muy alegre, que de ante era muy triste, porque los plazos eran passados en que deviera él embiar por ella. Carlos... ovo muy gran plazer con ella quando la vio, como aquel que la amava de muy verdadero amor... después que tornó cristiana a la Infanta, le puso por nombre Sebilla, e casó con ella”[3].

 

En el Romancero Asturiano Juan Menéndez Pidal también relaciona esta balada con el romance de La Condesita, en las páginas 285-286. Da el título de ‘Suzeta Pye’ a la balada y dice que era muy extendida en Inglaterra.  Su traducción, o mejor resúmen, en prosa es así:

               Beichan cayó prisionero de un moro que le trataba ferozmente.  Tenía éste una sola hija llamada Suzeta Pye y llegó á enamorarse con vehemente pasion del cautivo de su padre, prometiendole la libertad si durante siete aĖos no se casaba con otra que con ella.  Juró el esclavo volver, pasado aquel plazo, á pedir en matrimonio á su bella libertadora; y marchó á su patria, llevando como seĖal del pacto celebrado la mitad de un anillo que Suzeta sacó del dedo y partió por mitad para donar á su prometido.

               No cumplidos aun los siete aĖos, temerosa Suzeta de que Beichan hubiese dado al olvido sus palabras, decidióse á ir en busca suya; abandonó su país, y se dirijió a Inglaterra, de donde Beichan era natural.

               Llegada allí, encontró con un pastor que apacentaba rebaĖos.  Pidióle nuevas de su amor; y seĖalando el rabadan á una casa, le dijo que allí Beichan vivia enamorado y que no queria á su novia por amor á otra mujer de lejanas tierras.

               Colmada ella de contento, recompensó al pastor y se dirigió á la casa en que le habia dicho que Beichan moraba.

               Preguntó por él al portero y éste le contestó que allí estaba, pues aquel era el dia de sus bodas.

               Suceta Pye, antes alegre, y ahora triste y sollozando, entregó al criado la mitad de su anillo para que mostrara á su seĖor y le rogara bajase á hablar con ella; que únicamente le pedia un pedazo de pan blanco y una copa de vino tinto.

               Bajó Beichan rebosando de alegría: ella le reconviene llorosa por su mala fé; y recordando su palabra el antiguo esclavo, promete de nuevo á su libertadora que ella será la esposa en el preparado festejo nupcial.  Dota ampliamente á la burlada novia, y se casa con Suzeta, que en el bautismo recibe el nombre de Juana”.

 

 

Baladas análogas:

 

espaĖol: «La Condesita» (El Conde Sol), la versión más antigua que nos ha llegado

es de La Serranía de Ronda, Málaga, EspaĖa en 1839 y fue publicada con retoques en: Estébanez Calderón, Escenas andaluzas, Madrid: Baltazar González, 1847.  Vid. edición moderna de Alberto González Troyano, Madrid: Cátedra, 1985. en el cap. «Un baile en Triana».  Agustín Durán, la publicó también, muy arreglada, en su Romancero General (1849).  Fue reeditada en RTLH 4 (1970), pp. 218-219, núm. V.245 y es Primavera 135.  Suzanne Petersen ofrece 672 versiones del Conde Sol en su sitio web:  http://depts.washington.edu/hisprom/ballads/index.php

escandinavo:          «Stolt Ellensborg» en DgF, IV, núm. 218.

italiano:   «Moran d’Inghilterra» en Nigra 42 y BG, pp. 73-78.

eslavo:    Schirmunski, pág. 110.

húngaro:          una contaminación de una balada de este tipo en ‘Clement Mason’ de Hungría en  Leader, p. 27, text O, 31, núm. 1.

 

Estudios:

 

Yoná, p. 318

Bronson 53

Burton, Thomas G., Some Ballad Folks, [S.l.]: ETSU Research Development Committee,

               h.1978. pp. 66,67.

Catalán, Diego y Álvaro Galmés, «El tema de la boda estorbada: Proceso de

tradicionalización de un romance juglaresco,», Vox Románica, XIII (1953), 66-98.

Entwistle, William J., «El Conde Sol, o La Boda Estorbada», Revista de filología

 espaĖola 33 (1949) pp.251-264.

Entwistle, William J., «El Conde Dirlos», Medium aevum 10 (1941), pp. 1-14.

Kittredge, G.L., «Ballads and Songs», JAF, Vol. 30, núm. 117 (Jul-Sep., 1917), 283-369.

[RTLH 4] Menéndez Pidal, Ramón, Romances de tema odiséico; edición a cargo de D.

Catalán; con la colaboración de M. S. de Andrés [et al.], Madrid: Gredos, 1969-1972.

RoH, I, p. 39 y II, p. 279, n. 6.

Ritchie, Anne Thackeray, «Lord Bateman, A Ballad», Harperęs New Monthly Magazine,

               86 (1892:Dec.-1893: May).

Parsons, Elsie Clews, «Lord Bateman», JAF, Vol. 41, núm. 162 (Oct.-Dec., 1928), 585-

588.

 

 

 

 

III) Our Goodman

 

1             Hame came our goodman,

               And hame came he,

               And then he saw a saddle-horse,

               Where nae horse should be.

2             ‘What’s this now, goodwife?

               What’s this I see?

               How came this horse here,

               Without the leave o me?’

               ‘A horse?’ quo she.

               ‘Ay, a horse,’ quo he.

3             ‘Shame fa your cuckold face,

               Ill mat ye see!

               ’Tis naething but a broad sow,

               My minnie sent to me.’

               ‘A broad sow?’ quo he.

               ‘Ay, a sow,’ quo shee.

4             ‘Far hae I ridden,

               And farrer hae I gane,

               But a sadle on a sow’s back

               I never saw nane.’

5             Hame came our goodman,

               And hame came he;

               He spy’d a pair of jack-boots,

               Where nae boots should be.

6             ‘What’s this now, goodwife?

               What’s this I see?

               How came these boots here,

               Without the leave o me?’

               ‘Boots?’ quo she.

               ‘Ay, boots,’ quo he.

7             ‘Shame fa your cuckold face,

               Ill mat ye see!

               It’s but a pair of water-stoups,

               My minnie sent to me.’

               ‘Water-stoups?’ quo he.

               ‘Ay, water-stoups,’ quo she.

8             ‘Far hae I ridden,

               And farrer hae I gane,

               But siller spurs on water-stoups

               I saw never nane.’

9             Hame came our goodman,

               And hame came he;

               And he saw a sword,

               Whare a sword should na be.

10           ‘What’s this now, goodwife?

               What’s this I see?

               How came this sword here,

               Without the leave o me?’

               ‘A sword?’ quo she.

               ‘Ay, a sword,’ quo he.

11           ‘Shame fa your cuckold face,

               Ill mat ye see!

               It’s but a porridge-spurtle,

               My minnie sent to me.’

               ‘A spurtle?’ quo he.

               ‘Ay, a spurtle,’ quo she.

12           ‘Far hae I ridden,

               And farrer hae I gane,

               But siller-handed spurtles

               I saw never nane.’

13           Hame came our goodman,

               And hame came he;

               There he spy’d a powderd wig,

               Where nae wig shoud be.

14           ‘What’s this now, goodwife?

               What’s this I see?

               How came this wig here,

               Without the leave o me?’

               ‘A wig?’ quo she.

               ‘Ay, a wig,’ quo he.

15           ‘Shame fa your cuckold face,

               Ill mat ye see!

               ’Tis naething but a clocken-hen,

               My minnie sent to me.’

               ‘Clocken hen?’ quo he.

‘Ay, clocken hen,’ quo she.

16           ‘Far hae I ridden,

               And farrer hae I gane,

               But powder on a clocken-hen

               I saw never nane.’

17           Hame came our goodman,

               And hame came he,

               And there he saw a muckle coat,

               Where nae coat shoud be.

18           ‘What’s this now, goodwife?

               What’s this I see?

               How came this coat here,

               Without the leave o me?’

               ‘A coat?’ quo she.

               ‘Ay, a coat,’ quo he.

19           ‘Shame fa your cuckold face,

               Ill mat ye see!

               It’s but a pair o blankets,

               My minnie sent to me.’

               ‘Blankets?’ quo he.

               ‘Ay, blankets,’ quo she.

20           ‘Far hae I ridden,

               And farer hae I gane,

               But buttons upon blankets

               I saw never nane.’

21           ‘Ben went our goodman,

               And ben went he,

               And there he spy’d a study man,

               Where nae man shoud be.

22           ‘What’s this now, goodwife?

               What’s this I see?

               How came this man here,

               Without the leave o me?’

               ‘A man?’ quo she.

               ‘Ay, a man,’ quo he.

23           ‘Poor blind body,

               And blinder mat ye be!

               It’s a new milking-maid,

               My mither sent to me.’

               ‘A maid?’ quo he.

               ‘Ay, a maid,’ quo she.

24           ‘Far hae I ridden,

               And farer hae I gane,

               But lang-bearded maidens

               I saw never nane.

 

Child, núm. 274A.  Child ofrece dos variantes, A y B.

 

 

Traducción

 

1          Llegó a casa nuestro buen hombre,

               y a casa llegó él.

               Y entonces vio un caballo de monta,

               en un lugar en el que no suele haber ninguno.

2             «ņQué es esto, mi buena mujer?

               ņQué es esto que estoy viendo yo?

               ņCómo llegó hasta aquí este caballo

               sin mi permiso?».

               Dijo ella, «ņUn caballo?».

               «Sí, un caballo», dijo él.

3             «ŃQue caiga la vergüenza sobre tu cara cornuda,

que veas mal!

               No es nada más que una puerca gorda.

               Mi madre me la mandó».

               «ņUna puerca gorda?» preguntó él.

               «Sí, una puerca», dijo ella.

4             «He llegado hasta lejos sobre mi caballo,

               he llegado hasta más lejos,

               pero una silla de montar en la espalda de una puerca

               no la había visto jamás».

5             Llegó a casa nuestro buen hombre,

               y a casa llegó él.

               Descubrió que había unas botas de militar

               en un lugar en que no suele haber ninguna.

6             -«Y ņqué es esto, mi buena mujer?

               ņQué es esto que veo yo?

               ņCómo llegaron hasta aquí estas botas

               sin mi permiso?».

               «ņBotas?», preguntó ella.

               «Sí, botas», dijo él.

7             «ŃQue caiga la vergüenza sobre tu cara cornuda,

               que veas mal!

               No son más que un par de jarras.

               Mi madre me las mandó».

               «ņJarras?», preguntó él.

               «Sí, jarras», dijo ella.

8             -«He llegado hasta lejos sobre mi caballo,

               he llegado hasta más lejos,

               pero espuelas de plata en unas jarras

               jamás había visto ninguna».

9             Llegó a casa nuestro buen hombre,

               y a casa llegó él,

               y vio una espada

               en un lugar en el que no suele haber ninguna.

10           «Y ņqué es esto, mi buena mujer?

               ņQué es esto que veo yo?

               ņCómo llegó hasta aquí esta espada

               sin mi permiso?».

               «ņUna espada?», preguntó ella.

               «Sí, una espada», dijo él.

11           «ŃQue caiga la vergüenza sobre tu cara cornuda,

que veas mal!

               Es sólo un cucharón para gachas.

               Mi madre me lo mandó».

               «ņUn cucharón?», preguntó él.

               «Sí, un cucharón», dijo ella.

12           «He llegado lejos sobre mi caballo,

               he llegado hasta más lejos,

               pero cucharones plateados

               jamás había visto ninguno».

13           Llegó a casa nuestro buen hombre,

               y a casa llegó él,

               y vio una peluca empolvada

               en un lugar en el que no suele haber ninguna.

14           «Y ņqué es esto, mi buena mujer?

               ņQué es esto que veo yo?

               ņCómo llegó hasta aquí esta peluca

               sin mi permiso?».

               «ņUna peluca?», preguntó ella.

               «Sí, una peluca», dijo él.

15           ŃQue caiga la vergüenza sobre tu cara cornuda,

que veas mal!

               Es sólo una gallina.

               Mi madre me la mandó».

               «ņUna gallina?», preguntó él.

               «Sí, una gallina», dijo ella.

16           «He llegado hasta lejos sobre mi caballo,

               He llegado hasta más lejos,

               pero una gallina empolvada

               no había visto jamás».

17           Llegó a casa nuestro buen hombre,

               y a casa llegó él,

               y vio un gran abrigo

en un lugar en el que no suele haber ninguno.

18           «Y ņqué es esto, mi buena mujer?

               ņQué es esto que veo yo?

               ņCómo llegó hasta aquí este abrigo

               sin mi permiso?».

               «ņUn abrigo?», preguntó ella.

               «Sí, un abrigo», dijo él.

19           «ŃQue caiga la vergüenza sobre tu cara cornuda,

que veas mal!

               Son sólo unos edredones.

               Mi madre me los mandó».

               «ņEdredones?», preguntó él.

               «Sí, edredones», dijo ella.

20           «He llegado hasta lejos sobre mi caballo,

               he llegado hasta más lejos,

               pero botones puestos en edredones

               jamás había visto ninguno».

21           Entró en la casa nuestro buen hombre,

               y en la casa entró él,

               y allí descubrió que estaba un hombre bien robusto,

               en un lugar en el que no suele haber ninguno.

22           «Y ņqué es esto, mi buena mujer?

               ņQué es esto que veo yo?

               ņCómo llegó hasta aquí este hombre

               sin mi permiso?».

               «ņUn hombre?», preguntó ella.

               «Sí, un hombre», dijo él.

23           «Pobre cuerpo ciego,

               Ńque te vuelvas más ciego aún!

               Es una lechera nueva.

               Mi madre me la mandó».

               «ņUna lechera?», preguntó él.

               «Sí, una lechera», dijo ella.

24           «He llegado hasta lejos sobre mi caballo,

               he llegado hasta más lejos,

               pero doncellas con barba larga

               jamás había visto ninguna».

 

 

Esta balada inglesa tiene relación estrecha con otra balada muy similar, la que suele denominarse

 
 
IV) Clerk Sanders

 

1             Clerk Saunders was an earl’s son,

               He livd upon sea-sand;

               May Margaret was a king’s daughter,

               She livd in upper land.

2             Clerk Saunders was an earl’s son,

               Weel learned at the scheel;

               May Margaret was a king’s daughter,

               They baith loed ither weel.

3             He’s throw the dark, and throw the mark, (que ha viajado mucho)

               And throw the leaves o green,

               Till he came to May Margaret’s door,

               And tirled at the pin.

4             ‘O sleep ye, wake ye, May Margaret,

               Or are ye the bower within?’

               O wha is that at my bower-door,

               Sae weel my name does ken?’

               ‘It’s I, Clerk Saunders, your true-love,

               You’ll open and lat me in.

5             ‘O will ye to the cards, Margaret,

               Or to the table to dine?

               Or to the bed, that’s weel down spread,

               And sleep when we get time?’

6             ‘I’ll no go to the cards,’ she says,

               ‘Nor to the table to dine;

               But I’ll go to a bed, that’s weel down spread,

               And sleep when we get time.’

7             They were not weel lyen down,

               And no weel fa’en asleep,

               When up and stood May Margaret’s brethren,

               Just up at their bed-feet.

8             ‘O tell us, tell us, May Margaret,

               And dinna to us len,

               O wha is aught yon noble steed,

               That stands your stable in?’

9             ‘The steed is mine, and it may be thine,

               To ride whan ye ride in hie;

               . . . . .

               . . . . .

10           ‘But awa, awa, my bald brethren,

               Awa, and mak nae din;

               For I am as sick a lady the nicht

               As eer lay a bower within.’

11           ‘O tell us, tell us, May Margaret,

               And dinna to us len,

               O wha is aught yon noble hawk,

               That stands your kitchen in?’

12           ‘The hawk is mine, and it may be thine,

               To hawk whan ye hawk in hie;

               . . . . .

               . . . . .

13           ‘But awa, awa, my bald brethren,

               Awa, and mak nae din;

               For I’m ane o the sickest ladies this nicht

               That eer lay a bower within.’

14           ‘O tell us, tell us, May Margaret,

               And dinna to us len,

               O wha is that, May Margaret,

               You and the wa between?’

15           ‘O it is my bower-maiden,’ she says,

               ‘As sick as sick can be;

               O it is my bower-maiden,’ she says,

               ‘And she’s thrice as sick as me.’

16           ‘We hae been east, and we’ve been west,

               And low beneath the moon;

               But a’ the bower-women eer we saw

               Hadna goud buckles in their shoon.’

17           Then up and spak her eldest brither,

               Ay in ill time spak he:

               ‘It is Clerk Saunders, your true-love,

               And never mat I the

               But for this scorn that he has done

               This moment he sall die.’

18           But up and spak her youngest brother,

               Ay in good time spak he:

               ‘O but they are a gudelie pair!

               True lovers an ye be,

               The sword that hangs at my sword-belt

               Sall never sinder ye.’

19           Syne up and spak her nexten brother,

               And the tear stood in his ee:

               ‘You’ve loed her lang, and loed her weel,

               And pity it wad be

               The sword that hangs at my sword-belt

               Shoud ever sinder ye.’

20           But up and spak her fifthen brother:

               ‘Sleep on your sleep for me;

               But we baith sall never sleep again,

               For the tane o us sall die.’

21           And up and spak her thirden brother,

               Ay in ill time spak he:

               ‘Curse on his love and comeliness!

               Dishonourd as ye be,

               The sword that hangs at my sword-belt

               Sall quickly sinder ye.’

22           The eldest brother has drawn his sword,

               The second has drawn anither,

               Between Clerk Saunders’ hause and collarbane

               The cald iron met the gither.

23           ‘O wae be to you, my fause brethren,

               And an ill death mat ye die!

               Ye mith slain Clerk Saunders in open field,

               And no in bed wi me.’

 

Child 69F, «Clerk Saunders» ofrece un final parecido a «Our Goodman» y al romance espaĖol de «AlbaniĖa».

 

 

Traducción

 

1             Clerk Saunders era hijo de un conde.

               Vivía cerca del mar.

               La doncella Margarita era hija de un rey.

               Vivía en la tierra alta.

2             Clerk Saunders era hijo de un conde,

               y había sido bien educado en la escuela;

               la doncella Margarita era hija de un rey.

               Los dos se querían mucho.

3             Él viajó a través de la tiniebla y de la oscuridad,

               y entre las hojas verdes,

               hasta que llegó a la puerta de la doncella Margarita,

               e hizo sonar el timbre.

4             «Si estás durmiendo, despiértate, doncella Margarita,

               ņo estás adentro, en la cámara?».

               «ņAy, quién está a la puerta de mi cámara,

               que tan bien conoce mi nombre?».

               -«Soy yo, Clerk Saunders, tu amor verdadero.

               Abre la puerta y déjame entrar.

5             ņVamos a jugar a los naipes, Margarita,

               o a cenar en la mesa,

               o vamos a la cama que está bien hecha,

               y a dormir en cuanto tengamos tiempo?»

6             «No voy a jugar a los naipes», dijo ella,

               «ni voy a la mesa para cenar;

               Pero sí iré a la cama, que está bien dispuesta,

               y a dormir en cuanto haya tiempo».

7             Apenas se habían acostado en la cama

               y empezado a dormir

               cuando llegaron los hermanos de la doncella Margarita,

               al pie de su cama.

8             «Ay cuéntanos, cuéntanos, doncella Margarita,

               y no nos digas mentira,

               ņde quién es ese noble corcel

               que está ahora en la cuadra?».

9             «El corcel es mío, y podría ser el vuestro,

               para que lo montéis cuando tengáis prisa;»

               . . . . .

10           «Mas marcháos, marcháos, mis hermanos valientes,

               marcháos, y no hagáis nada de ruido;

               que esta noche yo soy la mujer más enferma

               que haya habido jamás en ninguna cámara».

11           «Ay, cuéntanos, cuéntanos, doncella Margarita,

               y no nos digas mentiras,

               ņde quién es ese noble halcón,

               que está ahora en tu cocina?»

12           «El halcón es mío, y podría ser el vuestro,

               para que lo utilicéis cuando estéis cazando».

               . . . . .

13           «Mas marcháos, marcháos, mis hermanos valientes,

               marcháos, y no hagáis nada de ruido;

               que esta noche yo soy una de las mujeres más enfermas

               que haya habido jamás en ninguna cámara».

14           «Ay, cuéntanos, cuéntanos, doncella Margarita,

               y no nos digas mentiras,

               ay, ņquién es ése, doncella Margarita,

               que está entre tú y la pared?».

15           «Ay, es mi camarera», dice ella,

               «no podría estar más enferma;

               ay, es mi camarera», dijo ella,

               «y está tres veces más enferma que yo».

16           «Hemos viajado por el este y por el oeste,

               por todos los lugares que hay bajo la luna;

               pero de todas las camareras que hemos visto

               no había ninguna que tuviera hebillas de oro en los zapatos».

17           Entonces habló su hermano mayor,

               ay, habló en mala hora;

               -«Ése es Clerk Saunders, tu amor verdadero,

               al que yo nunca había conocido.

               Pero, por esta desgracia que te ha causado,

               morirá en este mismo instante».

18           Entonces anunció su hermano menor,

               ay, habló en buena hora:

               «Ay, Ńpero si forman una buena pareja!

               Sois amantes verdaderos.

               La espada que quedará dentro de mi vaina

               jamás os atravesará».

19           Luego habló el siguiente hermano;

               tenía lágrimas en sus ojos:

               «La has querido durante mucho tiempo y muy bien.

               Sería una lástima

               que la espada que está dentro de mi vaina

               alguna vez os atravesase».

20           Luego habló el quinto hermano:

               «Por mí, podéis seguir durmiendo;

               pero nosotros ya no dormiremos más,

               porque uno de nosotros va a morir».

21           Entonces habló el tercer hermano;

               ay, habló en mala hora:

               -«ŃMalditos sean tu amor y tu belleza!

               Deshonrada como estás,

               la espada que está dentro de mi vaina

               presto te atravesará».

22           El hermano mayor sacó su espada,

               y el segundo ha sacado otra.

               Entre la garganta y la clavícula de Clerk Saunders

               metieron el frío hierro.

23           «Ay, desgraciado seas, falso hermano mío,

               ŃQue encuentres una mala muerte!

               En vez de matar a Clerk Saunders en el campo,

               le has matado en la cama, junto a mí».

 

 

BlancaniĖa, romance espaĖol

 

Baladas análogas:

 

espaĖol: «BlancaniĖa» en Primavera 136, 136a.; ‘BlancaniĖa’, Primavera 136,

italiano:   «Repliche di Marion» en Nigra 85.

francés:   «Les Repliques di Marion» en Rolland, II, 208-219.

danés:                     «The Ready Reply» (Thore och hans Syster), en Prior, pp. 376-379.

escandinavo:          «Hurtige Svar», en DgF, V, núm. 304.

sueco:                     «Den grymme Brodren», en Arwidsson, I, núm. 55.

catalán:    «La trapassera», en Briz, II, 73.

 

Estudios:

 

Yoná, pp. 196-226, en particular la pág. 210, n.

BG, pp. 117-119.

Entwistle, W.J., «BlancaniĖa», RFH, I, (1939), 159-164.

EB, p. 239.

Martínez-Yanes, F., «Los desenlaces en el romance de la BlancaniĖa. Tradición y

originalidad», en El romancero hoy: poética: 2o Coloquio Internacional; edición a cargo de Diego Catalán, Samuel G. Armistead, Antonio Sánchez Romeralo, Madrid: Gredos [etc.], 1979. págs. 132-154.

RoH, II, 176-177.

Swislocki, Marsha, «El romance de "La adúltera" en algunas obras dramáticas de Lope deVega: pretextos, intertextos y contextos», Bulletin of Hispanic Studies, 63:3 (1986:July) 213-224.

 

 

 

 

V) The Bailiff’s Daughter of Islington

 

1             There was a youth, and a well belovd youth,

            And he was a esquire’s son,

               He loved the bayliff’s daughter dear,

               That lived in Islington.

2             She was coy, and she would not believe

               That he did love her so,

               No, nor at any time she would

               Any countenance to him show.

3             But when his friends did understand

               His fond and foolish mind,

               They sent him up to fair London,

               An apprentice for to bind.

4             And when he had been seven long years,

               And his love he had not seen,

               ‘Many a tear have I shed for her sake

               When she little thought of me.’

5             All the maids of Islington

               Went forth to sport and play;

               All but the bayliff’s daughter dear;

               She secretly stole away.

6             She put off her gown of gray,

               And put on her puggish attire;

               She’s up to fair London gone,

               Her true-love to require.

7             As she went along the road,

               The weather being hot and dry,

               There was she aware of her true-love,

               At length came riding by.

8             She stept to him, as red as any rose,

               And took him by the bridle-ring:

               ‘I pray you, kind sir, give me one penny,

               To ease my weary limb.’

9             ‘I prithee, sweetheart, canst thou tell me

               Where that thou wast born?’

               ‘At Islington, kind sir,’ said she,

               Where I have had many a scorn.’

10           ‘I prithee, sweetheart, canst thou tell me

               Whether thou dost know

               The bailiff’s daughter of Islington?’

               ‘She’s dead, sir, long ago.’

11           -‘Then will I sell my goodly steed,

               My saddle and my bow;

               I will into some far countrey,

               Where no man doth me know.’

12           ‘O stay, O stay, thou goodly youth!

               She’s alive, she is not dead;

               Here she standeth by thy side,

               And is ready to be thy bride.’

13           ‘O farewel grief, and welcome joy,

               Ten thousand times and more!

               For now I have seen my own true-love,

               That I thought I should have seen no more.’

 

Traducción

 

1             Había un joven, un joven bien querido,

               que era el hijo de un noble.

               Amaba a la querida hija del alguacil,

               que vivía en Islington.

2             Ella era tímida, y no podía creer

               que él la quisiera tanto.

               No, en ningún momento

               le hacía a él ningún caso.

3             Pero cuando los amigos de él se enteraron

               de sus pensamientos, tan vanos y delicados,

               le mandaron a la hermosa Londres,

               para que trabajase como aprendiz.

4             Y, cuando él había pasado ya siete largos aĖos allí,

               sin haber visto a su amor:

               -«Yo he derramado muchas lágrimas por ella,

mientras que ella ha pensado poco en mí».

5             Todas las damas de Islington

               salieron a jugar y a divertirse;

               todas menos la querida hija del alguacil.

               Ella se escabulló con sigilo,

6             se quitó su vestido de color gris

               y se puso su atuendo andrajoso.

               Marchó hasta la bella Londres

               para buscar a su amor verdadero.

7             Mientras andaba por el camino,

               el tiempo que hizo fue cálido y seco.

               Allí se fijó en su amor verdadero,

               que al cabo de un rato pasó por allí a caballo.

8             Ella se le acercó, colorada como una rosa,

               y tomó el anillo de su brida:

               «Le ruego, buen seĖor, que me dé un penique

               para aliviar mis piernas, que están cansadas».

9             «Te suplico, hermosa, que tengas a bien decirme

               el lugar donde naciste».

               «En Islington, amable seĖor», dijo ella,

               «lugar en que he sufrido tantas desgracias».

10           «Te suplico, hermosa, que tengas a bien decirme

               si conoces

               a la hija del alguacil de Islington».

               «Ella está muerta, seĖor, mucho tiempo ha».

11           «Entonces venderé yo mi buen corcel,

               mi silla de montar y mi arca;

               marcharé a algún país lejano,

               donde ningún hombre me conozca».

12           «Ay quédate, quédate, Ńbuen joven!

               Ella está viva, no está muerta;

               aquí la tienes, a tu lado,

               y se halla dispuesta a ser tu mujer».

13           «ŃAdiós a mis penas! ŃY bienvenida a mis alegrías!

               ŃDiez mil veces y aún más!

               Porque ya he contemplado a mi propio amor verdadero,

               que creía que jamás volvería a ver».

 

Child 105. Es el único texto conocido de esta balada.

Parece tener relación con la muy popular balada de ‘Friar of Orders Gray’ en Percy,

               Reliques, I, 225, 1765.

 

 

Las seĖas del esposo, romance espaĖol

 

Hay varias versiones de un romance análogo documentado en EspaĖa y Portugal, el de Las seĖas del esposo, también llamado La vuelta del esposo:

Recogida antes de 1573 (Colec.: Primavera II). Publicada en la Rosa de amores. Reeditada en Primavera 155.

               Caballero, si a Francia ides,    por mi seĖor preguntad; 

  2           y porque le conozcáis    con poca dificultad, 

               daros he las seĖas d’él    sin ninguna falsedad: 

 

Recogida antes de 1605. Publicada en Juan de Ribera, Nuevos romances, s. 1. , 1605 conodico en Durán, tomo I, núm. 318, p. 175, Reeditada en Primavera, nľ 156, vol. II, pp. 88-90. 

               --Caballero de lejas tierras,    llegáos acá, y paréis,

  2           hinquedes la lanza en tierra,*    vuestro caballo arrendéis;

               preguntaros he por nuevas,    si mi esposo conocéis.

 

Recogida antes de 1849, incluída por Durán como nota a la versión antigua de SeĖas del esposo, reproducida como Primavera, nľ 156n, vol. II, pp. 89-90.

            Oiga, oiga, buen soldado,    si solo que parecéis,

  2           ņa mi marido habéis visto    por la guerra alguna vez?

               --No lo sé, seĖora mía,    dadme algunas seĖal d’él.

 

Recogida antes de 1842 Publicada en Almeida Garrett 1842, 117-122

Estava a bela Infanta,    no seu jardim assentada,

  2           com o pente de ouro fino    seus cabelos penteava.

               Deitou os olhos ao mar,    viu vir uma nobre armada;

  4           capitčo que nela vinha    muito bem que a guiava.

 

Baladas análogas:

 

italiano:   ‘Marcoaldi, en Canti popolari umbri, p. 151, Child menciona numerosas baladas de Italia como análogas y unas versiones romaicas, de Grecia.  «La prova», en Nigra 54; «Il falso pellegrino», en Radole, I, 91.

francés:   «Gentil gallans de France qui en la guerre allez», del siglo XV. Paris, Gastón, Chansons du XVe siŹcle, París: 1875. pp. 127-128.

catalán:    «Peregrino», en Milá, 203.

portugués:              «Bella Infanta», en Braga, I, 33-50, 52-69.

sefardí:    «Arboleras», en Attias 20.

 

 

Estudios:

 

BG, 93-96

Bronzini, G.B., «Las seĖas del marido e La prova con versioni inedite dell’Italia centro-

meridionale», Cultura Neolatina, 18 (1958) 217-247.

Díaz-Roig, Mercedes, «Sobre una estructura narrativa minoritaria y sus consecuencias

diacrónicas: el caso del romance Las seĖas del esposo», en El Romancero hoy: Poética, 1979, pp. 121-131. sugiere que la segunda parte del romance descienda de Chanson des Saines, de Jean Bodel de finales del siglo XIII.

RoH, I, 318-320, Men. Pidal sugiere que hay varios tipos de la balada porque descienden

               de «Gentil gallans».

Romances de Tema odiséico, RTLH 2,4,5

 

 

 

 

VI) Baffled Knight, de 1609

 

1             Yonder comes a courteous knight,

               Lustely raking over the lay;

               He was well ware of a bonny lasse,

               As she came wandring ouer the way.

               Then she sang downe a downe, hey downe derry (bis)

2             ‘Iove you speed, fayre lady,’ he said,

               ‘Among the leaues that be so greene;

               If I were king, and wore a crowne,

               Full soone, fair lady, shouldst thou be a queen.

3             ‘Also Ioue saue you, faire lady,

               Among the roses that be so red;

               If I have no my will of you,

               Full soone, faire lady, shall I be dead.’

4             Then he lookt east, then hee lookt west,

               Hee lookt north, so did he south;

               He could not finde a priuy place,

               For all lay in the diuel’s mouth.

5             ‘If you will carry me, gentle sir,

               A mayde vnto my father’s hall,

               Then you shall haue your will of me,

               Vnder purple and vnder paule.’

6             He set her vp vpon a steed,

               And him selfe vpon another,

               And all the day he rode her by,

               As though they had been sister and brother.

7             When she came to her fatheręs hall,

               It was well walled round about;

               She yode in at the wicket-gate,

               And shut the foure-eard foole without.

8             ‘You had me,’ quoth she, ‘abroad in the field,

               Among the corne, ammidst the hay,

               Where you might had your will of mee,

               for, in good faith, sir, I neuer said nay.

9             ’Ye had me also amid the field,

               Among the rushes that were so browne,

               Where you might had your will of me,

               But you had not the face to lay me downe.’

10           He pulled out his nut-browne sword,

               And wipt the rust off with his sleeue,

               And said, Ioue’s curse come to his heart

               That any woman would beleeue!

11           When you haue your owne true-loue

               A mile or twaine out of the towne,

               Spare not for her gay clothing,

               But lay her body flat on the ground.

 

 

Traducción

 

1             De allí viene un caballero cortesano,

               caminando alegremente sobre la hierba;

               se había fijado bien en una hermosa dama,

               que venía por el otro lado.

               Luego cantó ella ‘downe a downe, hey downe derry’ (bis)

2             «Que Dios te bendiga, bella seĖora», dijo él,

               «entre las hojas que son tan verdes;

               si yo fuera rey, y tuviera corona,

               muy pronto, bella seĖora, serías tú la reina».

3             «Además, Dios te salve, bella seĖora,

               entre las rosas, que son tan rojas;

               si no cumplo mi voluntad contigo,

               muy pronto, bella seĖora, estaré yo muerto».

4             Entonces miró él hacia el este, luego hacia el oeste,

               hacia el norte, y también hacia el sur;

               No pudo localizar ningún lugar retirado,

               porque todos estaban en la boca del diablo.

5             «Si me condujeras, amable seĖor,

            doncella hasta la casa de mi padre,

               gozarías después de mí

               debajo de la violeta y debajo del manto».

6             Él la subió a lomos de su propio corcel,

               y él cabalgó sobre otro,

               y todo el día pasó él a su lado,

               como si fueron hermano y hermana.

7             Cuando llegó ella a la casa de su padre,

               que estaba bien rodeada por una tapia,

               ella entró por la puerta pequeĖa,

               y dejó al tonto de cuatro orejas afuera.[4]

8             «Tú me tenías», dijo ella, «lejos, en el campo,

               entre el maíz, entre el heno,

               donde podías haber cumplido tu voluntad conmigo,

               porque, en buena fe, seĖor, nunca te dije que no.

9             Además, me tenías en el campo,

               entre los juncos, que eran tan morenos,

               donde podías haber cumplido tu voluntad conmigo.

               Pero no tuviste valor para tumbarme en el suelo».

10           Él sacó su espada de color castaĖo,

               y quitó la herrumbre con su manga,

               Y dijo, «Ńla maldición de Dios caiga sobre el corazón de cualquiera

               que crea en una mujer!».

11           Cuando encuentres a quien verdaderamente ames

               a una milla o dos de distancia de la ciudad,

               despreocúpate de su ropa fina

               y échala bien tumbada en el suelo.

 

En otras variantes el escarmiento que le da la seĖora toma varias formas:

 

Versión B, estrofas 7,8)

 

B7)         ‘And if you meet a lady fair,

               As you go thro the next town, sir,

               You must not fear the dew of the grass,

               Nor the rumpling of her gown, sir.

B8)         ‘And if you meet a lady gay,

               As you go by the hill, sir,

               If you will not when you may,

               You shall not when you will, sir.’

 

B7)         ‘Y si te encuentras con una seĖora bella

cuando pases por el próximo pueblo, seĖor,

no debes tener miedo del rocío del césped,

               ni de arrugar su falda, seĖor.

B8)         Y si te encuentras con una seĖora alegre

cuando pasas por el cerro, seĖor,

               si no lo haces cuando puedas,

no lo harás cuando quieras, seĖor.’

 

Versión C, estrofa 15

 

C15)       We have a flower in our garden,

               Some call it a marygold, sir,

               And he that would not when he might,

               He shall not when he would, sir[5].

 

C15)       Hay una flor en nuestro jardin,

que algunos llaman maravilla, seĖor;[6]  

el que no lo hace cuando puede

no lo hará cuando lo quiera, seĖor.

 

 

 

De Child, núm. 112A, hay versiones A-E.

apareció por primera vez en:

Deuteromelia: or the Second Part of Musicks melodie, or melodius Musicke. Of Pleasant Roundelaies; K. H. mirth, or Freemens songs. And such delightfull Catches, etc. [With preface signed: T. R., i.e. Thomas Ravenscroft.], London: Printed for Thomas Adams, 1609. 

 

 

El caballero burlado, romance espaĖol

 

baladas análogas:

 

espaĖol: «El Caballero Burlado» (‘De Francia partío la niĖa’), en Canc. s.a., fol. 259, Primavera 154.  También hay una versión de Juan Rodríguez del Padrón del Cancionero de Londres del siglo XV[7].

francés:   Child menciona cinco baladas congéneres de Francia, una es: Gasté, Armand, Chansons Normandes du XVe siŹcle, publiŹes pour la premiŹre fois sur les MSS. de Bayeux et de Vire, avec notes et introduction, Caen, 1866. p. 72, núm. 43, «Et qui vous passera le bois?»  En la balada francesa como en el romance espaĖol la doncella dice al caballero que es ‘malata’ o leprosa para que no le toque.

italiano:   «La figlia del re», en Nigra 8.  En las versiones italianas y francesas cuando el caballero quiere volver con la chica ella responde que él tenía el pájaro y que ya ha volado.

danés:                     «I Rosenslund», DgF, IV, 357, núm. 230. Cuatro versiones.

«The lad who was fooled» (Den narrede ungersvend), en Dal-Meyer, núm. 42, pp. 160-162., siglo XIX.

Prior pp. 182-186 ‘The Baffled Suitor’.

alemán:   «Das Mäntelein», en Uhland, p. 245, núm. 106, de 1584.

 

 

 

Estudios:

 

Devoto, Daniel, «Un ejemplo de la labor tradicional del romancero viejo», NRFH, VII (1953), págs. 383-394.

BG, pp. 41-44.

 
 
 
VII) Lady Maisry

cantada en Escocia en 1783.

 

1             The young lords o the north country

               Have all a wooing gone,

               To win the love of Lady Maisry,

               But o them she woud hae none.

2             O they hae courted Lady Maisry

               Wi a’ kin kind of things;

               An they hae sought her Lady Maisry

               Wi brotches an wi’ rings.

3             An they ha sought her Lady Maisry

               Frae father and frae mother;

               An they ha sought her Lady Maisry

               Frae sister an frae brother.

4             An they ha followd her Lady Maisry

               Thro chamber an thro ha;

               But a’ that they coud say to her,

               Her answer still was Na.

5             ‘O had your tongues, young men,’ she says,

               ‘An think nae mair o me;

               For I’ve gien my love to an English lord,

               An think nae mair o me.’

6             Her father’s kitchy-boy heard that,

               An ill death may he dee!

               An he is on to her brother,

               As fast as gang coud he.

7             ‘O is my father an my mother well,

               But an my brothers three?

               Gin my sister Lady Maisry be well,

               There’s naething can ail me.’

8             ‘Your father and your mother is well,

               But an your brothers three;

               Your sister Lady Maisry’s well,

               So big wi bairn gangs she.’

9             ‘Gin this be true you tell to me,

               My mailison light on thee!

               But gin it be a lie you tell,

               You sal be hangit hie.’

10           He’s done him to his sister’s bowr,

               Wi meikle doole an care;

               An there he saw her Lady Maisry,

               Kembing her yallow hair.

11           ‘O wha is aught that bairn,’ he says,

               ‘That ye sae big are wi’

               And gin ye winna own the truth,

               This moment ye sall dee.’

12           She turnd her right an roun about,

               An the kem fell frae her han;

               A trembling seizd her fair body,

               An her rosy cheek grew wan.

13           ‘O pardon me, my brother dear,

               An the truth I’ll tell to thee;

               My bairn it is to Lord William,

               An he is betrothd to me.’

14           ‘O coud na ye gotten dukes, or lords,

               Intill your ain country,

               That ye draw up wi an English dog,

               To bring this shame on me?

15           ‘But ye maun gi up the English lord,

               Whan youre young babe is born;

               For, gin you keep by him an hour langer,

               Your life sall be forlorn.’

16           ‘I will gi up this English blood,

               Till my young babe be born;

               But the never a day nor hour langer,

               Tho my life should be forlorn.’

17           ‘O whare is a’ my merry young men,

               Whom I gi meat and fee,

               To pu the thistle and the thorn,

               To burn this wile whore wi?’

18           ‘O whare will I get a bonny boy,

               To help me in my need,

               To rin wi hast to Lord William,

               And bid him come wi speed?’

19           O out it spake a bonny boy,

               Stood by her brother’s side:

               ‘O I would rin your errand, lady,

               Oer a’ the world wide.

20           ‘Aft have I run your errands, lady,

               Whan blawn baith win and weet;

               But now I’ll rin your errand, lady,

               Wi sat tears on my cheek.’

21           O whan he came to broken briggs,

               He bent his bow and swam,

               An whan he came to the green grass growin,

               He slackd his shoone and ran.

22           O whan he came to Lord William’s gates,

               He baed na to chap or ca,

               But set his bent bow till his breast,

               An lightly lap the wa;

               An, or the porter was at the gate,

               The boy was i the ha.

23           ‘O is my biggins broken, boy?

               Or is my towers won?

               Or is my lady lighter yet,

               Of a dear daughter or son?’

24           ‘Your biggin is na broken, sir,

               Nor is your towers won;

               But the fairest lady in a’ the lan

               For you this day maun burn.’

25           ‘O saddle me the black, the black,

               Or saddle me the brown;

               O saddle me the swiftest steed

               That ever rade frae a town.’

26           Or he was near a mile awa,

               She heard his wild horse sneeze:

               ‘Mend up the fire, my false brother,

               It’s na come to my knees.’

27           O whan he lighted at the gate,

               She heard his bridle ring:

               ‘Mend up the fire, my false brother,

               It’s far yet frae my chin.

28           ‘Mend up the fire to me, brother,

               Mend up the fire to me;

               For I see him comin hard an fast

               Will soon men’t up to thee.

29           ‘O gin my hands had been loose, Willy,

               Sae hard as they are boun,

               I would have turnd me frae the gleed,

               And castin out your young son.’

30           ‘O I’ll gar burn for you, Maisry,

               Your father an your mother;

               An I’ll gar burn for you, Maisry,

               Your sister an your brother.

31           ‘An I’ll gar burn for you, Maisry,

               The chief of a’ your kin;

               An the last bonfire that I come to,

               Mysel I will cast in.’

 

 

Child, Francis James, The English and Scottish popular ballads, 5 vols, New York: Dover Publications, Inc., 1965. vol. II, núm. 65A, págs. 112-126.

 

 

Traducción:

 

1             Los nobles, tan jóvenes, de las tierras del norte,

               fueron todos a galantear

               con el fin de ganar el cariĖo de la dama Maisry.

               Pero ella no quiso a ninguno de ellos. 

2             Pretendieron a la dama Maisry

               con toda clase de regalitos;

               y solicitaron a la dama Maisry

               con alfileres y con anillos.

3             Y solicitaron la mano de la dama Maisry,

de su padre y de su madre;

y solicitaron la mano de la dama Maisry

de su hermana y su hermano;

4             y persiguieron a la dama Maisry

por las cámaras y por toda la casa;

y, a pesar de todo lo que le decían,

su respuesta era que no.

5             «Calláos las bocas, jóvenes», dice ella,

«Y no penséis más en mí;

porque he dado mi amor a un noble inglés,

así que no penséis más en mí».

6             El criado de su padre eso escuchó,

Ńque tenga una muerte muy mala!,

y marchó a contárselo al hermano de ella

lo más rápido que pudo.

7             «ņSe encuentran bien mi padre y mi madre,

Y también mis tres hermanos?

Si está bien mi hermana, la dama Maisry,

No hay nada que me pueda molestar».

8             «Se encuentran bien tu padre y tu madre,

y también tus tres hermanos;

tu hermana, la dama Maisry, está bien,

está muy gorda, con un crío en el vientre».

9             «Si es verdad lo que me dices,

Ńmi maldición no te resulte muy grave!

Pero, si es mentira lo que me dices,

disponte a ser ahorcado desde lo más alto».

10           Se fue a la cámara de su hermana,

con gran dolor y pena;

y vio a su hermana, la dama Maisry, allí,

peinándose el cabello rubio.

11           «ņDe quién es el crío», dice él,

«por el que estás tan gorda?

Si no me dices la verdad,

en este mismo momento apréstate a morir».

12           Ella se dio una vuelta

y se le cayó el peine de su mano;

empezó a temblar su cuerpo, tan bello,

y su cara palideció.

13           «Discúlpame, hermano mío querido,

y la verdad te diré;

mi crío es de Lord William,

y conmigo está él desposado».

14           «ņY no podías haber conseguido algún duque o algún conde

de tu propio país?

ņPor qué razón tienes que estar con un perro inglés,

y causarme tanta verguenza?

15           Tienes que renunciar al noble inglés

en cuanto nazca el bebé,

porque, si sigues con él una hora más,

no habrá esperanza para tu vida».

16           «Renunciaré a ese hombre de sangre inglesa

hasta el momento en que nazca mi pequeĖo bebé;

pero no lo haré ni un día ni una hora después,

aunque no haya esperanza para mi vida».

17           «Ay, ņdónde están mis hombres,

a quienes doy carne y plata,

para acarrear el cardo y la espina,

para quemar a esta puta salvaje?»

18           «ņDónde encontraré yo a un buen chico

que me ayude en este momento de apuro,

para que se apresure a encontrar a Lord William,

y para decirle que venga de inmediato?».

19           Entonces habló un buen muchacho

que estaba al lado de su hermano:

«Yo cumpliré tu recado, mi seĖora,

por todo el gran mundo.

20           Muchas veces he hecho tus recados, seĖora,

mientras soplaban el viento y la lluvia;

pero ahora cumpliré tu encargo, seĖora,

con tristes lágrimas en mi cara».

21           En cuanto llegó al puente roto,

se inclinó y se tiró al río,

y, en cuanto llegó a la muy alta hierba,

se quitó los zapatos y corrió.

22           En cuanto llegó a la puerta de Lord William,

ni siquiera esperó para llamar a la puerta,

sino que inclinó la espalda hasta las rodillas

y saltó con ligereza por encima del muro.

Y, antes de que llegara el portero a la puerta,

el muchacho estaba ya en la casa.

23           «ņEs que han atacado mis edificios, muchacho?

ņO es que han ganado mis torres?

ņO es que ha parido mi seĖora

una hija o un hijo queridos?».

24           «No han atacado sus edificios, seĖor,

ni han ganado sus torres;

pero la dama más bella de toda la tierra

hoy, por tu culpa, habrá de morir quemada».

25           «Ensíllame el negro, el negro,

o ensíllame el moreno;

ensíllame el corcel más rápido

que haya salido jamás de los pueblos».

26           Antes de que él llevase viajando una milla,

escuchó ella el estornudo del fiero caballo:

«Atiza el fuego, falso hermano mío,

que ya llega hasta mis rodillas».

27           Cuando él llegó a la puerta,

ella oyó el sonido de su brida;

«Atiza el fuego, falso hermano mío,

que casi ha llegado ya hasta mi barbilla».

28           «Atiza el fuego para mí, hermano,

prepara el fuego para mí;

que veo venir al galope enérgico y veloz

a quien pronto arreglará cuentas contigo».

29           «Willy, si mis manos estuvieran sueltas,

en vez de estar atadas tan fuertemente,

yo hubiera dado vuelta al fuego,

y a él le hubiera arrojado a tu joven hijo».

30           -«Maisry, por ti haré quemar

a tu padre y a tu madre;

y, Maisry, por ti haré quemar,

a tu hermana y a tu hermano;

31           y, Maisry, por ti haré quemar

al jefe de toda tu familia;

y en la última hoguera que encuentre,

me meteré yo mismo».

 

 

El conde Claros en hábito de fraile, romance espaĖol

 

 

Baladas análogas:

 

espaĖol: «Conde Claros en hábito de fraile», publicado en Cancionero de romances: (Anvers, 1550); edición, estudio, bibliografía e índices por Antonio Rodríguez-MoĖino, Madrid: Castalia, 1967. fol. 293.

alemán:   «Der Ritter und die Magd», en Meier, J., et al., Deutsche Volkslieder mit ihren Melodien: Deutsche Volkslieder: Balladen, 5 vols., Berlin-Leipzig, 1935.  Es el núm. 67 del primer volúmen.  «Der König aus Mayland», en Meier, Herausgegeben Von John, Balladen Erster Teil, (Tomo 1). Wissenschaftliche, núm. 29, versión A pp. 202-209. del siglo XV.

húngaro:                 «The Dishonoured Maiden», en Leader, Ninon A.M., Hungarian classical

ballads and their folklore, Cambridge University Press, 1967. pp. 179-223.

 

Estudios:

 

Baltanás, Enrique, «Ropaje carolingio, realidad vulgar: Conde Claros en hábito de fraile

en la tradición moderna» en P.M. PiĖero y cols. (eds.), De Viva Voz, I. Romances y canciones en la tradición andaluza, Sevilla: Fundación Machado, 1999. págs. 73-82. y nota 67 de la intro. p. 52.

Baltanás, Enrique, «Un romance muy raro en el sur: en torno al “Conde Claros” de

               Hinojales (Huelva)», Aestuaria, núm. 5, (1997) pp. 225-250.

Nascimento, Bráulio do, «Conde Claros na Tradićčo Portuguesa», Quaderni Portoghesi,

               Vols: 11-12, 1982: 139-187.

Nascimento, Bráulio do (introd.); Costa-Fontes, Manuel da; Katz, Israel J., «Conde

Claros Confessor», en Oral Tradition and Hispanic Literature. Essays in Honor of Samuel G. Armistead, New York: Garland, 1995. pp. 549-581.

Nixon, Bobby, El Conde Claros en hábito de fraile: estudio comparatista en la tradición

 baladística y en la literatura europea, Universidad de Sevilla, 2006.  Tesina doctoral bajo la dirección de Enrique J. Rodríguez Baltanás y Pedro M. PiĖero Ramírez.

Pinto-Correia, Jočo David, «Le cycles des romances du Conde Claros: proposition de

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Seeger, Judith, «The Curious Case of Conde Claros: A Ballad in Four Traditions»,

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Seeger, Judith, «El ‘Conde Claros de Montalbán’ en el siglo XVI. Evidencia de la

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Seeger, Judith, Study of an Oral Romance Tradition: The ‘Conde Claros de Montalván’.

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               Jahrbuch für Volksliedforschung, 1, 1928 p. 160 y ss.

 

 

 


 

Bibliografía:

 

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Deutsche Literatur in Entwicklungsreihen Reihe das Deutsche Volkslied Band 1.

 

[DVM] Meier, J., et al., Deutsche Volkslieder mit ihren Melodien: Deutsche Volkslieder: Balladen, 5 vols., I (Berlin-Leipzig, 1935), II 1939,  III 1954, IV 1959, V 1967.

 

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Romances viejos castellanos (Primavera y flor de Romances); publicada con una introducción y notas por Fernando José Wolf y Conrado Hofmann; 2Ľ ed. corr. y adicionada por Marcelino Menéndez Pelayo.

 

Romancero asturiano: 1881-1910; coleccionado por Juan Menéndez Pidal, Madrid Universidad Complutense de Madrid, Seminario Menéndez Pidal, Gredos, 1986.

Reprod. facs. de la ed. de: Madrid: Imprenta y Fund. de los Hijos de J.A.García, 1885.

 

[Canc. s.a.] Menéndez Pidal, Ramón, Cancionero de romances: impreso en Amberes, sin aĖo, Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1945.

 

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[Reliques] Percy, Thomas, Reliques of ancient English poetry: consisting of old heroic ballads, songs, and other pieces of our earlier poets, together with some few of later date, Leipzig: Bernhard Tauhnitz, 1866.

 

PiĖero, Pedro M., Romancero, Madrid: Editorial Biblioteca Nueva 1999.

 

[Prior] Prior, R. C. Alexander, Ancient Danish ballads; translated from the originals by R. C. Alexander Prior, London [etc.]: Williams and Norgate, 1860.

 

[Radole] Radole, Giuseppe, Canti popolari istriani, 2 vols, Firenze, 1965.

 

[Rolland] Rolland, EugŹne, Recueil de chansons populaires, Paris: Maisonneuve et Larose, 1967.

 

[Schirmunski] Schirmunski, V., Vergleichende Epenforschung: I, Berlin, 1961.

 

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Uhland, Johann Ludwig, Alte hoch- und niederdeutsche Volkslieder mit Abhandlung und Anmerkungen herausgegeben, 2 vols., Stuttgart und Tübingen, 1844, 45.  

 

[Researches] Vargyas, Lajos. Researches into the mediaeval history of folk ballad [trad. por Arthur H. Whitney] Budapest: Akadémiai Kiadó, 1967.



[1] Agradezco su indispensable ayuda, a la hora de realizar este artículo, a los profesores Enrique R. Baltanás, de la Universidad de Sevilla, y José Manuel Pedrosa, de la Universidad de Alcalá.

[2] Moneda de oro inglesa, de curso legal durante los aĖos de 1663 a 1813, que valía una libra y un chelín.

[3] Vid. Alvar, Carlos y Manuel Alvar, Épica medieval espaĖola, Madrid: Cátedra, 1991, p. 377.

[4] El tonto con cuatro orejas es una alusión al seductor con su caballo.

[5] En Heywood, John, Proverbes, Londres, 1561. Parte I, cáp. III: “He that will not when he may, / When he would he shall have nay”.

En Don Quixote, Libro 2, cáp. 5, traducido por Thomas Shelton, Londres, 1612:

“Behold, Teresa, I have always heard mine elders say that he that will not when he may,

when he desireth shall have nay”.

El original dice: “Mira, Teresa: siempre he oído decir a mis mayores que el que no sabe gozar de la ventura cuando le viene que no se debe quejar si se le pasa”. Vid. ed. de John Jay Allen, pág. 63, Cátedra, 2000.

En la balada mencionada con ‘Bailiffęs Daughter’, ‘The Friar of Orders Gray’ de Thomas Percy, dice:

“He that would not when he might, / He shall not when he wolda”.

[6] Se refiere a la flor que se llama ‘maravilla’, pero la palabra ‘marygold’ tiene el sentido de la palabra ‘mariposa’ o ‘maricón’ en espaĖol.

[7] Rennert, Hugo Albert, «Der Spanische Cancionero des Brit. Museums - (Ms. add. 10431.) Mit Einleitung und Anmerkungen zum erstenmal herausgegeben», Romanische Forschungen, 10:1 (1895), pp. 1-176.